29 de marzo de 2017
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Agricultura 04 de octubre de 2016

En Argentina advierten perjuicios causados por la falta de rotación

Argentina. La región pampeana tuvo una baja intensidad de rotaciones lo que sumado al avance de la frontera agrícola en ambientes frágiles y la disminución de superficie ocupada por pasturas perennes, resulta en una afectación negativa.

Montevideo/TodoelCampo – La rotación es una herramienta básica en el cuidado de los suelos. En Uruguay se insiste sobre la necesidad de proteger ese bien que es uno de los más importantes de cualquier país agroproductor. Guillermo Peralta investigador de CONICET advirtió el problema de los suelos por la baja rotación y dijo que los productores deben conocer las herramientas para determinar la salud de los suelos.

En Argentina un informe advierte que la región pampeana tuvo una baja intensidad de rotaciones lo que sumado al avance de la frontera agrícola en ambientes frágiles y la disminución de superficie ocupada por pasturas perennes, resulta en una afectación negativa en la salud física, química y biológica de los suelos, informó el diario Clarín.

“En los últimos años, la Región Pampeana tuvo una baja intensidad de rotaciones, en las cuales participó mayormente un solo cultivo, la soja, y una baja participación de gramíneas como el maíz, el trigo y el sorgo. A esto se suma el avance de la frontera agrícola en ambientes frágiles y la disminución de superficie ocupada por pasturas perennes”, afirma el matutino.

“Las consecuencias que se observan son grandes cambios en el estado de salud física, química y biológica de los suelos”, agrega.

La advertencia que recoge el matutino fue realizada por Guillermo Peralta, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en un informe de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID).

Esa situación se da relacionada con la imposibilidad de incorporar otros cultivos como el trigo.

SITUACIÓN REVERSIBLE.

Pero la situación es reversible ya que Peralta estima que poco a poco se recuperarán las propiedades de los suelos y menciona la capacidad de reversión de lo degradado, logrando un equilibrio en menos de cinco campañas.

El cultivo de soja fue enmascarando procesos de degradación física, sobre todo, si se tiene en cuenta que en un promedio de quince años no ha habido un impacto en los rendimientos, agrega el informe citado por Clarín.

EL PRODUCTOR DEBE CONOCER LAS HERRAMIENTAS PARA DETERMNAR LA SALUD DE LOS SUELOS.

“Ahora, si uno mira los lotes con detenimiento, si analiza sus tendencias, no es difícil comprobar una variabilidad bien notoria en las situaciones más degradadas”, remarcó Peralta.

Añadió que el productor debe conocer las herramientas para determinar la salud de los suelos.

“Los signos de degradación comienzan con la presencia de estructuras laminares, que simulan mil hojas o lajas en los primeros centímetros, y son responsables de dificultar en movimiento de agua, en sentido vertical”, expresó.

Otro factor para observar son las estructuras masivas como bloques o terrones de 10 o 15 centímetros de diámetro.

Peralta señala que el productor debe considerar como vital el aprovechamiento de las rotaciones, la intensificación con gramíneas, cultivos de cobertura, para evitar la formación de densificaciones.

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