27 de abril de 2017
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Sergio Abreu 01 de julio de 2013

El veneno del alma

Abreu: "A veces me vuelvo escéptico, y digo, esto no tiene arreglo porque la intolerancia siempre se va a imponer. Sin embargo quiero decirles que no voy a dejar de hacer, pensar y decir lo que creo conveniente".

Sergio Abreu/TodoElCampo –  El Uruguay ha perdido la tolerancia; es más, la primera reacción ante una opinión discrepante es un insulto.

En esto es que derivó el mundo desde la década del 60 como el “hombre nuevo” del marxismo y el hombre libre inserto en el mercado resultaban incompatibles, uno tenía que exterminar al otro.

El Hombre una vez más se transformó en el lobo del Hombre, juez y verdugo del otro.

Pues nada ha cambiado, aunque la guerra fría terminó; las crisis se suceden, y las guerras, el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción viven entre nosotros.

Lamentablemente, este nuevo escenario nos está envenenando el alma. 

Ya nadie piensa que puede hacer desaparecer un tercio del planeta, pero que si puede hacerle daño a una persona, a una familia o a un pueblo, eso, vale la pena.

Este es el Uruguay que vivimos, de revancha en revancha, con resentimiento, odio, a veces al aire libre, otras implícito, pero dispuesto a salir cuando se presenta la oportunidad de expresarlo como sucede en muchas de las cosas que leemos en estas páginas.

¿Por qué no hacemos una autocrítica? No la hacemos porque la culpa siempre la tiene el otro, el rico, el pobre, el revolucionario, la Policía, el narcotraficante, los políticos, los curas, los masones los etc., menos nosotros ,que hacemos más daño con el dedo índice acusando , que con mil bombas explotando.

Por eso las protestas y las convocatorias por las redes sociales terminan siempre en la conclusión de “que se vayan todos”, sabiendo de ante mano que eso no va a suceder.

A veces me vuelvo escéptico, y digo, esto no tiene arreglo; debería refugiarme en lo mío y que sea lo que sea, porque la intolerancia y la fuerza siempre se van a imponer, aunque sea por un tiempo.

Sin embargo quiero decirles que no voy a dejar de hacer, pensar y decir lo que creo conveniente. Que voy a seguir peleando por lo que creo, aunque me descalifiquen o me insulten. Que no me voy a bajar de nada! Que voy a seguir creyendo en Dios, en el valor de la familia, en la enorme importancia de las madres, y en los derechos de los más débiles, los niños y los viejos.

Todo esto viene al caso, porque quiero que todos seamos mejores, aunque corramos el riesgo de que lo que digamos cause gracia, desprecio, furia, y lo peor de todo, indiferencia.

Nos merecemos ser mejores y tener un país mejor... Y eso se construye solo desde el respeto.

Hagamos un esfuerzo. Defendamos lo que pensamos con firmeza, humildad, seriedad y tolerancia; sólo así, empezaremos a valorar la libertad y a querernos un poco más.

(Foto de Sergio Abreu tocando la guitarra en el Encuentro Joven del 7 de junio).

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