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Economía 24 de Mayo de 2016

El nuevo MERCOSUR

No sólo Argentina y Brasil cambian radicalmente la política exterior mantenida por los gobiernos anteriores en cada país. También hubo antes cambios en Paraguay, y el Uruguay aunque se ha mantenido el mismo partido.

Economía 24 de Mayo de 2016

El nuevo MERCOSUR

No sólo Argentina y Brasil cambian radicalmente la política exterior mantenida por los gobiernos anteriores en cada país. También hubo antes cambios en Paraguay, y el Uruguay aunque se ha mantenido el mismo partido.

Nelson F Salvidio*-Buenos Aires, Argentina/Infolatam/TodoElCampo – Hay un cambio drástico. Es un nuevo MERCOSUR que asoma en el recambio de gobiernos, que en un caso fue sorpresivamente por las urnas, y que en otro es largamente anunciado, pero por interrupción a mitad de período.

Pero no sólo Argentina y Brasil cambian radicalmente la política exterior mantenida por los gobiernos anteriores en cada país. También hubo antes cambios en Paraguay, y el Uruguay aunque se ha mantenido el mismo partido de gobierno, el actual presidente tiene poco ver con el anterior en esa materia.

Es más. El cambio es más fuerte que lo que se produce por sustitución de “gobiernos progresistas”. El cambio que asoma es tan fuerte que parece romper con la tradición de “corsé comercial” que tuvo el MERCOSUR desde su surgimiento en 1991.

Aún con gobiernos de orientación liberal en Argentina y Uruguay, y con un Brasil inclinado a la asociación comercial, la fuerza de la industria paulista y de una orientación proteccionista de Itamaraty, determinaba que la “unión aduanera” que habían conformado los países del sur americano, implicara un desvío de comercio más que una creación del mismo.

Ese “corsé” estuvo presente cuando hubo intentos de una mayor apertura al mundo.

La sorpresiva victoria de Mauricio Macri en la Argentina, marcó un quiebre de la política comercial proteccionista al extremo que había seguido Cristina Fernández de Kirchner.

Pero eso no era suficiente para empujar al MERCOSUR a una estrategia de asociación con otros países y bloques, o al menos de dar libertad para sus socios internos a que lo hicieran si así era su voluntad.

Pero ahora cayó Dilma Rousseff, y aunque está suspendida mientras se le somete a un juicio político, nadie, o casi nadie, cree que podrá retomar el mando presidencial del Brasil.

El pronunciamiento político del nuevo canciller, José Serra, es contundente. “No voy a tomar el pasado reciente como referencia”, dijo en referencia a la política exterior.

Y en lo concreto sobre el MERCOSUR, sostuvo que hay que “profundizar el libre comercio”, lo que “no excluye la unión aduanera” y “la tarifa externa común”, pero su objetivo está en “crear mecanismos que den más flexibilidad a las posibilidades de negociación con terceros países”.

Eso es lo que vienen pidiendo el nuevo Uruguay y el nuevo Paraguay. El Uruguay de Tabaré Vázquez y el Paraguay de Horacio Cartes.

En Uruguay no cambió el partido de gobierno, pero la corriente de Mujica apuntaba a la sociedad con los gobiernos de izquierdas en el sueño de “la patria grande”, y Vázquez quiere sociedad con el Pacífico, con Europa, con los Estados Unidos y con los mercados que se pueda hacer.

En Asunción, quedó atrás el esfímero pasaje de un gobierno de izquierda.

Serra dijo públicamente que es necesario “fortalecer los vínculos entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico” (México, Colombia, Perú y Chile) porque no se puede “permitir que haya una división entre el este del oeste de América del Sur”.

Nace un nuevo MERCOSUR. Quizá obligado por las circunstancias económicas. Pero el cambio es notorio.

Porque es muy fuerte el giro producido desde aquel 2010 en el que la izquierda se mostraba como dueña de Sudamérica, como que había llegado para quedarse.

¿Qué había en aquel 2010?

En Argentina, el “kirchnerismo”, gobernaba desde mayo de 2003, Cristina Fernández había ganado en octubre de 2007 y se encaminaba a ser reelecta en 2011.

En Bolivia, el Movimiento al Socialismo había llegado al gobierno a fin de 2005, con Evo Morales y en aquella época estaba fuerte por haber sido reelecto en 2009.

En Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) estaba en apogeo, luego de llegar al gobierno con “Lula” da Silva, su victoria de 2002, reelecto  en 2006, y en camino a las elecciones de ese año, para traspasar el mando a su heredera, Dilma Rousseff.

En Paraguay, por primera vez gobernaba un partido de izquierdo, con el sacerdote Fernando Lugo, impulsado por la “Alianza Patriótica para el Cambio”, que había ganado en abril de 2008.

En Uruguay, José Mujica asumía la presidencia. Era el ex guerrillero reconvertido en político popular. Y lo hacía en una alianza entre su Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y el Partido Comunista (PCU), que mantiene el marxismo-leninismo como lema.

Ambas corrientes, mayoría del Frente Amplio, sostienen como meta político la liberación nacional y el socialismo, como etapa superadora del capitalismo.

En Venezuela, reinaba Hugo Chávez , que había  ganado las elecciones de 1998, que volvió a ganar en elecciones anticipadas del 2000, y fue reelecto en 2006. Y un año después había creado el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que caminaba para volver a ganar dos años después.

Hoy, la realidad es sustancialmente diferente.

***

En Argentina gobierna Mauricio Macri, al que la izquierda ve como un hombre de derecha.

En Bolivia, sigue Evo pero debilitado por la derrota en el referéndum de febrero, cuando Morales quiso obtener un espaldarazo para otra reelección.

Brasil se corrió de la izquierda, Dilma fue quedando sin apoyo, y derrotada en una pulseada política con ex aliados, fue suspendida del cargo, y reemplazada por un hombre de centro. Para la izquierda latinoamericana, es un hombre de derecha rancia.

A Paraguay lo preside un empresario del histórico Partido Colorado.

En Uruguay sigue el Frente Amplio, pero no con Mujica como presidente, sino con el segundo período de Tabaré Vázquez, que con su ministro de Economía, Danilo Astori y su canciller Rodolfo Nin Novoa, impulsan una apertura comercial del MERCOSUR.

En Venezuela está el heredero de Chávez, pero Nicolás Maduro está debilitado y viene de la derrota electoral legislativa de diciembre pasado.

Eso, entre los socios del MERCOSUR. Pero también hay cambios en otros de la región.

Perú, que en aquel 2010 daba pasos a la izquierda: Ollanta Humala sería presidente un año después con la alianza “Gana Perú” (Partido Comunista, Partido Socialista, Socialista Revolucionario, Movimiento Político Voz Socialista y Movimiento Político Lima para Todos.

Ahora va a un balotaje para elegir sucesor de Humala, entre dos candidatos de derecha.

Chile es distinto. En aquel 2010, la centro izquierda (que gobernaba desde 1989) había dejado su lugar a un empresario de derecha. Luego volvió la socialista Michelle Bachelet, pero enseguida perdió fuerza y hoy está debilitada, con una izquierda en crisis.

***

El MERCOSUR ya no es un club de socios políticos de izquierda. El ALBA  de Chávez (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) se fue diluyendo.

La UNASUR es otra.

No sólo hay un nuevo MERCOSUR. Se ha ido conformando una nueva Sudamérica.

(*) Nelson F. Salvidio es periodista uruguayo desde 1981, analista económico, docente de Periodismo. Corresponsal en Uruguay del Diario La Nación de Buenos Aires. Columnista de actualidad política y económica del Diario "El Observador". Director periodístico de "Claves Políticas" y "Claves Económicas" de Nuevo Siglo TV. Profesor de Periodismo Escrito en la Universidad Católica del Uruguay. Autor de varios libros. El presente artículo fue publicado por Infolatam el 23 de mayo.

(En la foto Dilma Rouseff y Cristina Fernández, foto de Infolatam).

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