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Actualidad 09 de Junio de 2015

El invierno siempre llega...

Montevideo. Los agricultores se ponen más reacios a correr riesgos porque los cultivos no rinden bien, los precios no los alientan y además los costos le advierten que las pérdidas pueden ser abultadas.

Actualidad 09 de Junio de 2015

El invierno siempre llega...

Montevideo. Los agricultores se ponen más reacios a correr riesgos porque los cultivos no rinden bien, los precios no los alientan y además los costos le advierten que las pérdidas pueden ser abultadas.

Montevideo-Horacio Jaume/TodoElCampo – El otoño vino seco luego de un verano que hasta fines de enero fue llovedor ya que para esa fecha estábamos pasados unos 600 milímetros; el tiempo se tranco en febrero, no llovió y eso comprometió seriamente a la soja en el llenado del grano.

En lo que tiene que ver con los campos, veníamos de años muy buenos durante los cuales bajamos la implantación de praderas, se le dio preferencia a los verdeos y, si la situación apretaba recurríamos a la bolsa. Durante ese periodo aumentamos el área agrícola, el de la forestación y también la dotación de vacunos. Esos años nos daban también entre buenas y muy buenas pariciones ya que el famoso factor “año” de los técnicos jugaba a favor.

¿Esto no lo sabíamos? creo que no, lo mismo que vivíamos en un país caro. Las cosas se precipitaron; el clima se enojó, a la soja le falto agua, al campo pasto, a los granos precio. Las cosas en el agro no suceden de un día para otro, los ganados empiezan a perder estado, a los novillos les cuesta engordar y a las vacas preñarse.

Los agricultores se ponen más reacios a correr riesgos porque los cultivos no rinden bien, los precios no los alientan y además los costos le advierten que las perdidas pueden ser abultadas.

Alguno podrá decir con el diario del lunes, ¡somos unos genios!, pero repito en cualquier reunión que uno asistía este tema  estaba arriba de la mesa, y todos eran conscientes que poco se hacía si llegaba a  ocurrir. Nadie puede evitar una sequía, pero poco se hacía para en caso de enfrentarla tener algunas armas. Nadie duda que el ministerio estuvo más sensible que otras veces para conseguir ración, pero la pregunta sería ¿que hicimos para no pensar en dar ración?

La agricultura forrajera es materia pendiente en nuestro país, esto no quiere decir que no exista un paquete tecnológico para aplicarlo, sí que no lo usamos.

Deberíamos hacernos muchas preguntas, ¿con que reservas de forraje tendríamos que entrar al invierno en nuestro país, para correr menos riesgos?  Nos  cuidamos  en decir menos porque no correrlos es imposible.

¿Cuantos fardos tendríamos que tener de acuerdo a nuestra dotación y cuantos silos deberíamos tener?  El Profesor Jaime Rovira sostenía que esta cuenta no la hacíamos porque en nuestro país no cae nieve y por lo tanto siempre existe la esperanza que el invierno sea bueno; lo que es imposible.

Todas las cosas tienen un principio y no se les puede eludir. ¿Cuánta agua somos capaces de almacenar en nuestros tajamares o azudes para que los animales no mueran de sed?  ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué profundidad deben tener estos para que el agua no se pudra? ¿Cómo lo debemos alambrar para que los animales no se metan adentro?

 ¿Con cuanta dotación entramos al invierno? Pero esto no se debe hacer ahora. Si la reserva debe de ser con forraje en pie, fardos o silos, o como se le ocurra, pero la debe tener.  Los que conducen al país entender que esto hay que hacerlo, es prioritario y  fundamental.  Por lo tanto no debe de ser caro. Porque más caro es salir con la sirena a todo trapo tratando de recuperar un tiempo que ya se perdió. Y lo que hacemos es jugar a la heroica.

Alguien pensó que era fácil, yo no creo, pero si la meta es  faenar 60 mil reses semanales  de acuerdo a la capacidad industrial instalada, no hay otra manera, por lo menos que yo conozca.

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