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Actualidad 25 de Junio de 2016

El 90 % de los hogares sin electricidad en Latinoamérica y el Caribe se encuentran en zonas rurales

La electricidad se ha convertido en uno de los objetivos con mayor apoyo a nivel internacional ya que representa un componente importante en la vida moderna.

Actualidad 25 de Junio de 2016

El 90 % de los hogares sin electricidad en Latinoamérica y el Caribe se encuentran en zonas rurales

La electricidad se ha convertido en uno de los objetivos con mayor apoyo a nivel internacional ya que representa un componente importante en la vida moderna.

Montevideo/TodoElCampo – América Latina y el Caribe han avanzado considerablemente en los últimos años en el alcance de la electrificación urbana y rural. Entre 1990 y 2012 la cobertura en áreas rurales creció más del 20 %, afirma un documento del BID. No obstante ello “queda mucho por hacer” reconoce los autores del estudio ya que “aproximadamente el 90 % de los hogares sin acceso a la electricidad se encuentran en zonas rurales”.

El acceso a la electricidad no depende sólo de la voluntad política de los gobiernos sino que también hay factores económicos y características geográficas que “son determinantes para que una persona cuente con acceso a la electricidad”.

David Soto (profesor de economía y consultor mexicano) y Raúl Jiménez (PhD –c- en Economía en la Universidad de Roma Tor Vergata) prepararon un informe divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el cual analizan el acceso a la electricidad partiendo del “estado de desarrollo económico” de los países.

La electricidad “se ha convertido en uno de los objetivos con mayor apoyo a nivel internacional” ya que “representa un componente importante en la vida moderna”.

Sin embargo “la efectividad de los distintos programas de electrificación ha sido variada”, afirman.

En 2013 había unas 1.200 millones de personas en el mundo sin infraestructura básica “debido al bajo ritmo de electrificación”, recuerda el informe  de Soto y Jiménez.

“En América Latina y el Caribe (ALC) cerca de 22 millones de personas en el 2012 no contaban con acceso a la electricidad según los Indicadores del Desarrollo Mundial”, señala el texto y menciona que el estudio Rural Electricity Access Penalty in Latin America: Income and Location profundiza en “tres factores determinantes del acceso a la electricidad”, los cuales son: “El ingreso del hogar, su ubicación geográfica, y el nivel de ingreso per cápita del país”.

INGRESO Y UBICACIÓN DEL HOGAR COMO DETERMINANTES EN EL PROCESO DE ELECTRIFICACIÓN.

Está claro que el ingreso del hogar influye en el acceso a la electricidad. Cuando el ingreso es alto ese hogar puede pagar los costos de conexión más fácilmente, además de estar asociados a niveles más altos de demanda eléctrica debido al número de aparatos eléctricos que poseen. Esa situación “los vuelve más atractivos para las empresas distribuidoras de electricidad”, expresa el reporte.

Pero hay ocasiones en que la ubicación geográfica, “especialmente de las comunidades rurales”, también “representa un desafío técnico a la extensión de los servicios tradicionales de electricidad a un costo razonable”.

Aquellas “zonas rurales con bajos niveles de densidad poblacional presentan una demanda baja y dispersa que se traduce en altos costos de transmisión y distribución por parte de las empresas, así como bajos incentivos financieros para su electrificación”, define el documento del BID.

Al analizar cada país de ALC surge que “el rezago de electrificación—reflejo de una baja cobertura eléctrica—se encuentra focalizado en las familias de menores ingresos en zonas rurales”.

“Respecto a las áreas urbanas, el acceso a la electricidad parece ser homogéneo en países de alto y medio ingreso, indistintamente del nivel de ingreso del hogar”, lo que demuestra que “la brecha en electrificación sigue permaneciendo en los grupos más vulnerables y en países de bajo ingreso”.

En la siguiente figura se ve el porcentaje de hogares con cobertura eléctrica de acuerdo a su área y nivel de ingreso.

(Fuente: Elaboración propia con base a encuestas nacionales a nivel de hogar. Nota: El eje horizontal mide el porcentaje de hogares con cobertura eléctrica  comenzando a partir del 50 %).

“La relación entre acceso a la electricidad y el ingreso per cápita nacional parece no ser lineal, lo cual sugiere que si se alcanzan niveles de alto ingreso per cápita desproporcionalmente incrementarían los niveles de cobertura eléctrica”, afirma.

BAJO ACCESO RURAL A LA ELECTRICIDAD: LA PENALIDAD DE VIVIR EN UN PAÍS DE INGRESO BAJO.

La gráfica anterior también indica que “el estado del desarrollo económico en el que se encuentra un país parece determinar la probabilidad de que un hogar tenga acceso a la electricidad”. O sea que “dado niveles similares de ingreso de los hogares y tomando en consideración sus características geográficas, una familia en un país pobre se enfrenta a una menor probabilidad de contar con electricidad” (ver gráfica siguiente).

“El acceso a la electricidad por sí sólo no brinda ningún sentido de utilidad, es la materialización de su consumo en actividades productivas lo que efectivamente promueve el  crecimiento endógeno, y eleva los índices de bienestar social; por ello que el problema de acceso a la electricidad en cierta medida es una penalidad al desarrollo económico”, subraya.

En la siguiente gráfica se muestra el acceso rural a la electricidad por decil de ingreso y  grupo de ingreso del país.

(Fuente: Elaboración del autor con base a datos de encuestas a nivel de hogar. Nota: La clasificación  grupo de ingreso del país se define de acuerdo a su ingreso per cápita  nacional).

90 % SIN ELECTRICIDAD PERTENECE A ZONAS RURALES.

En los últimos 25 años ALC ha visto crecer la cobertura de electricidad rural. Entre 1990 y 2012 la cobertura en áreas rurales la cobertura creció más del 20 %, afirman soto y Jiménez.

Pero “queda mucho por hacer, ya que aproximadamente el 90 % de los hogares sin acceso a la electricidad se encuentran en zonas rurales” apunta el texto de los especialistas.

“Nuestros resultados indican que la interacción del ingreso del hogar y su ubicación multiplican las dificultades para proveer electricidad, por lo que se convierten en barreras considerables al acceso. Esta situación afecta principalmente a los hogares de menores recursos en países pobres y evidencia la necesidad de programas de electrificación que promuevan el crecimiento económico incluyente y el bienestar social”, concluye.

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