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Horacio Jaume 02 de julio de 2016

Eduardo Díaz, repatriado por convicción

Eduardo Díaz, presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP) y director de Cargill Uruguay, relató su experiencia desde su Guichón natal hasta los más altos cargos de Cargill, una poderosa multinacional instalada también en Uruguay, y dio su visión sobre el negoc

Montevideo / Horacio Jaume-TodoElCampo- Cargill es una multinacional de granos y aceites con filiales en todo el mundo. El mercado de granos tiene su sello, pues con sus 150 años de vida le imprime su personalidad, al igual que otros en su especialidad. En la tranquilidad de Carrasco, donde antaño hubo una casa, ahora un número importante de computadoras encendidas trabajan a full, mientras en ellas se observan y analizan los mercados para ver cuál es la mejor manera de operar y disminuir riesgos en el camino a la excelencia. Eso es Cargill Uruguay.

Años atrás, Eduardo Díaz, un inquieto muchacho de Guichón (Paysandú) buscaba su futuro. La facultad de agronomía podía ser una meta, pero en el país se vivían años complicados y terminó por recalar en la Escuela Jackson. Díaz se remonta a aquellos años y aparecen nombres como el de Numa Mangado, y apellidos como Stirling y Schneck.

El destino llevó al joven a Argentina y poco después lo termina por adoptar Cargill. Pero Díaz, Eduardo, aún era un hombre de Guichón, de la escuela Jackson y de sus amigos. Era algo que tenía pendiente. Por esos años, Argentina explota y se convierte “en algo muy excitante”, comenta Díaz en contacto con TodoElCampo. A comienzos de los años ´90, el país producía 30 millones de toneladas de granos. A finales de la primera década del siglo XXI, Argentina alcanzó los 100 millones de toneladas, siendo la mitad de soja.

Ese crecimiento en granos fue acompañado con grandes inversiones; puertos, silos de acopio, cosechadoras, carreteras, etcétera. La labranza cero como tecnología revolucionó a la agricultura, pero también a pequeñas comunidades, en su mayoría ganaderas de ciclos de producción largos. Además del dinamismo que generó la agricultura, también impactó la presencia de técnicos por doquier. “Yo viví intensamente esos cambios”, recordó Díaz.

Al tiempo, Cargill pone su mira en Uruguay y el hoy ejecutivo ve la posibilidad de cumplir con su viejo anhelo. No es la parte económica lo tentador, quienes lo conocen saben de su cariño por el pago, su casa, sus hermanos, sus amigos, y el querido Peñarol. En definitiva, su lugar en el mundo.

Su Experiencia en la Pampa le permitió hacerse una composición de lugar de cuál era el camino a seguir de éste lado del Plata. El diseño de un proyecto para la nueva realidad con agilidad en las descargas, plantas de acopio con tecnología de punta y que sus se sumaran al desafío. Nosotros, señala Díaz, “teníamos que crear una fortaleza logística para que todo se respaldara de una manera agrícola”. Hacerse de los insumos y del financiamiento para invertir el dinero apropiado en el momento apropiado.

En la actualidad, Cargill trabaja en hacer llegar los fertilizantes a las chacras a granel, ya que hasta el momento el 80 % del mismo llega en bolsas.

De todas formas, la empresa no descuida las coberturas de los mercados a futuro, con la finalidad de proteger al productor y mejorar los precios. En dicho rubro, no dudó en afirmar que cuentan con herramientas con las cuales marcan la diferencia.

“¿Qué veo para el futuro? Yo volví a mi país, aconsejé a Cargill que invirtiera en él; no puedo ser otra cosa que optimista”, sostuvo. Díaz cree que el mundo necesita comida y que existe una locomotora llamada China. Ésta come carne, tanto de pollo como de cerdo, y eso no es otra cosa que necesidad de soja.

Por ello, aseguró que se podrán pasar momentos difíciles, “pero estoy seguro que los tiempos buenos para la agricultura van a retornar”. Además, las crisis enseñan y eso también Cargill lo piensa aplicar.

Independientemente del momento coyuntural, Uruguay debe mejorar muchas cosas, a entender de Díaz. Entre ellas, posicionar el trigo y no venderlo a Brasil U$S 10 o U$S 15 menos que Argentina. Porque el trigo debe ser el “cultivo de invierno” de Uruguay, sentenció el muchacho de Guichón.

Producción: Horacio Jaume

 

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