26 de Junio de 2017
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Actualidad 19 de Noviembre de 2014

Debemos prepararnos porque las cosas no siempre van como uno quiere

Montevideo. Horacio Jaume: En primer lugar el Uruguay se convirtió en un país caro. Si bien se ganaba, también se gastaba, pero el ruido del crecimiento era mayor que las advertencias y cuando se anda en la buena es difícil imaginar la mala.

Actualidad 19 de Noviembre de 2014

Debemos prepararnos porque las cosas no siempre van como uno quiere

Montevideo. Horacio Jaume: En primer lugar el Uruguay se convirtió en un país caro. Si bien se ganaba, también se gastaba, pero el ruido del crecimiento era mayor que las advertencias y cuando se anda en la buena es difícil imaginar la mala.

Estamos a mediados de noviembre en vísperas de la segunda vuelta para determinar quién va a estar al mando del Ejecutivo para los próximos 5 años y esas cosas se están por saber.

Lo que sí sabemos con bastante certeza es lo que tenemos por delante o a qué nos vamos a enfrentar. No hay ninguna duda que el panorama para las materias primas es distinto al que teníamos.

Pasamos unos años realmente espectaculares que no estaban en la imaginación de nadie.

La carne, la leche y los granos lograron precios espectaculares que cambiaron al país. De eso no hay duda.

La agricultura se desarrolló logrando ocupar un espacio importante, se sembraron cercanas a las 2 millones de hectáreas y ocupó el año pasado el primer lugar en el rubro exportador, nacieron baterías de silos en distintas zonas del país, la figura del contratista creció y el movimiento de camiones se multiplicó.

Con la agricultura, el engorde a corral también logró desarrollarse y los corrales se multiplicaron.

La lechería conoció los megatambos y si bien las nuevas cuencas no lograban crecer, la tradicional aumentaba su producción.

Para completar este panorama la madera aparecía también y el Uruguay mostraba su perfil maderero con una planta (UPM) de celulosa trabajando a pleno y una igual en las gateras muy cerca de producir pero conjugando en su entorno los 2 mil millones de dólares que significa su construcción.

La profesión de ingeniero agrónomo lograba alcanzar el número de desocupación cero.

FLANCOS PELIGROSOS.

En esa vorágine de cosas se dejaban flancos peligrosos que son de difícil solución rápida.

En primer lugar el Uruguay se convirtió en un país caro. Si bien se ganaba, también se gastaba, pero el ruido del crecimiento era mayor que las advertencias y cuando se anda en la buena es difícil imaginar la mala.

La infraestructura comenzó a mostrar sus carencias, pero mientras se discutía, las carreteras se seguían gastando pero no se podía parar.

El puerto de Nueva Palmira mostraba sus carencias pero seguía creciendo. Los canales de acceso mostraban sus debilidades pero seguían funcionando.

Afe, las carreteras, el puerto de aguas profundas, los canales de acceso en el Rio de la Plata, los correctos desagues de los bañados de rocha, los planes para aumentar la producción seguían esperando.

Los planes de asistencia son muy importantes, las ceibalitas son importantes, pero no pueden ser el único fin.

DEBEMOS ESTAR PREPARADOS.

Las cosas no siempre andan como uno quiere, y uno debe prepararse para ello.

En primer lugar, lo debe hacer justamente por los que necesitan porque cuando se da vuelta el panorama, ¿cómo podemos enfrentar esas realidades?, ¿de dónde vamos a sacar?

La ganadería es un buen ejemplo, uno podrá tener más animales pero para sacarlos o terminarlos rápido necesita de las pasturas, es así de claro: no come, no engorda.

El panorama no es sencillo. Los granos no pasan por un buen momento y los costos siguen siendo altos, ejemplo el gasoil.

La lechería hace un buen rato que añora otros precios en el mercado internacional, además de comprobar que mercados como el de Venezuela perseguían otros fines.

Las cosas nunca pasan por casualidad, siempre hay un motivo, una razón, un por qué.

Cuando esto sucede se terminan las palabras, uno no debe de dudar de las buenas intenciones pero esto se veía venir y no se quiso ver.

Estas cosas pendientes son ineludibles, no solo es imposible ignorarlas sino que hay que atenderlas.

Uno no quiere escuchar como muchas veces "me equivoqué" y "perdón" por lo tanto es una cuenta que la vamos a pagar todos, porque no se olvide que aun hoy los tractores de los productores familiares siguen subsidiando al boleto de Montevideo.

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