28 de abril de 2017
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Economía 13 de diciembre de 2016

Contexto internacional y nacional hace complejo el arribo de nuevas inversiones, sostuvo Ignacio Munyo

"La única esperanza de crecimiento" que tiene Uruguay es la tercera planta de celulosa, afirmó el director de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo.

Montevideo / TodoElCampo-Los niveles de producción de bienes y servicios son los mismos desde setiembre del 2014 y las buenas perspectivas esperadas para fin de año tuvieron que ser corregidas, y actualmente la economía le cuesta mucho salir de ese lugar, indicó en diálogo con TodoElCampo el economista y director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo), Ignacio Munyo. Por ello, manifestó que las perspectivas para el 2017 son similares a las vividas el presente año: “un estancamiento económico”.

A comienzos del 2016 se esperaba cerrar el año con el dólar a $ 35, pero apenas se encuentra en los $ 28. “Ha sido un año con mucha volatilidad en factores financieros y estancamiento total en materia de actividad económica”, dijo.

SE JUEGA EN EL EXTERIOR

Según explicó Munyo, dos terceras partes de los aspectos que determinan la actividad económica del país se juega en el exterior, donde éste año se dieron cambios radicales.

Recordó que en abril hubo una mejora muy importante en las condiciones financieras internacionales, que vino de la mano de un cambio en el tono de las tasas de interés de la Reserva Federal (RF) de Estados Unidos y de una mejora del 30 % en el valor de los commodities hasta octubre. Sin embargo, ello duró “hasta el triunfo de Trump en Estados Unidos”.

Munyo subrayó que la victoria del candidato del Partido Republicano y su anuncio de un plan de expansión del crecimiento económico, a través de la inversión e infraestructura local, repercutieron en las tasas a largo plazo a nivel internacional. A su vez, la tasa de 10 años de la Reserva Federal, que es libre de riesgo y se usa para calcular el retorno de la inversión, subió un punto y quienes invierten en Estados Unidos, ya accedieron a dicho incremento sin riesgos.

Señaló que tanto Argentina, Brasil, Uruguay, y todas las economías emergentes, compiten contra ello y se diluyen las inversiones esperadas, reflexionó.

TAMBIÉN EN EL INTERIOR

A ello se le suma la situación interna, argumentó Munyo, donde la competitividad es muy baja y cada vez es más caro producir y vender hacia el exterior. “Nosotros hicimos un estudio en el Centro de Economía, donde mostramos que hoy Uruguay está 20 % más caro que lo que indican sus fundamentos económicos”, sostuvo. El “famoso atraso cambiario es un concepto muy difícil de medir”, agregó.

Explicó que el país tuvo en los últimos años cambios tanto en la productividad de la economía, en el nivel de ingreso del sector privado y en el monto total de gasto público; tres factores que determinan el nivel de equilibrio del tipo de cambio, que hicieron que Uruguay se hiciera de forma natural más caro que hace una década atrás, aseguró.

Por ello, “el shock externo pega aún más; en un país caro y al cual los inversores miran de reojo”, indicó

ELEVADO GASTO PÚBLICO

El gasto público, en términos reales, es 80 % mayor al 2006. “Es una mochila muy pesada de la economía uruguaya y es una de las razones por las cuales hoy estamos tan caros”, sostuvo y acotó que resolver esa situación puede abaratar al país y mejorar su competitividad.

Explicó que la intervención del Banco Central a través de la suba del dólar puede ser una posibilidad, pero ante la ausencia de superávit fiscal que dé recursos para intervenir en el mercado cambiario, se ve obligado a emitir pesos y ello redunda en inflación.

Para evadir esa situación, puede salir a emitir letras de regulación monetaria con una tasa atractiva para que los inversores la compren. Pero, “pagar esas tasas generan presiones fiscales extras, lo cual se vuelve oneroso para el gobierno”, aclaró.

Munyo subrayó que el déficit fiscal no permite intervenir de forma adecuada en el régimen cambiario. Aunque reconoció que el actual gobierno frenó el crecimiento del gasto público que propuso la administración del ex presidente José Mujica, sólo pudo estancarlo y las tarifas públicas continúan con aumentos periódicos.

Por otro lado, recordó que todas las dificultades se dan mientras ANCAP compra 17 millones barriles de petróleo por año a mitad de precio que en 2014, en función del costo del combustible en el país. Ello genera un superávit de U$S 550 millones por año “sin hacer nada”, aseguró Munyo, quien agregó que es utilizado para asumir el gasto público.

LA ESPERANZA, UNA NUEVA PLANTA DE CELULOSA

El economista reconoció que una tercera planta de celulosa “sería la única esperanza que queda en los próximos tres años de tener un impulso al crecimiento”.

Las tasas de crecimiento en el país serían en un máximo de 0,4 %, prácticamente nula, dijo Munyo quien agregó: “tampoco estaríamos entrando en una crisis, eso también es importante recalcarlo”, finalizó.

Producción: Diario Rural

Redacción: Damián Musso Sosa 

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