24 de abril de 2017
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Horacio Jaume 05 de setiembre de 2013

Comenzó la Expo Prado

Arranca el prado y cada uno lo vive a su manera. He tenido la suerte de verlo de distintos ángulos y todos tienen su sabor o característica...

Horacio Jaume/TodoElCampo – Arranca el Prado y cada uno lo vive a su manera. He tenido la suerte de verlo de distintos ángulos y todos tienen su sabor o característica.

Como chiquilín recuerdo un Prado con pocos stands, varias pistas, calles de tierra, amigos que sus padres eran criadores y los cabañeros tratando siempre de hacer lucir mejor a los reproductores.

Prado de partidos de fútbol cuando terminaban los jurados.

El Prado de estudiante con catálogo abajo del brazo tratando de entender algo y tratando de aparentar bastante.

El Prado de los criadores ya que trabajé para una cabaña que asistía donde duermen los cabañeros, donde consiguen la ración y además toda la adrenalina que desprenden antes de llegar a la pista.

El Prado comercial, las firmas que hacen conocer sus productos, aprovechando esa gran vidriera, y por último, el prado de los periodistas, los que son, los que no lo son y los que tratan de ser.

El Prado es un lugar de buena convocatoria, allí en 15 días asisten todos los medios y si alguien quiere hacer una declaración, ese es el lugar ideal.

Al Prado se le puede dividir en tres partes. El arranque, la llegada de los animales, y con ellos la inauguración de los stands se lleva toda la atención.

Luego viene la segunda parte, y son los juzgamientos. Es cuando ellos, las estrellas se llevan toda la atención. La cabaña nacional se muestra en su máximo esplendor. Los jurados trabajan y la gente mira, comenta, aplaude y los criadores sufren a su manera; he visto llorar, reír, saltar, quedarse quietos como estatuas o irse lejos para no ver ese momento de la palmada.

Todo eso se cierra con los discursos de Aru y del Ejecutivo. Hubo buenos y malos, largos y cortos, algunos claros y otros más entreverados pero todos seguidos con mucha atención.

La exposición pertenece a ese viejo barrio montevideano que es el Prado. Durante unos diez días pasan por él más de 500 mil personas.

Montevideo que es una ciudad muy particular, que ha sido egoísta históricamente con la campaña, durante 10 días homenajea a la cabaña nacional y le presta toda su atención.

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