24 de abril de 2017
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Tecnología 21 de abril de 2017

Carne de laboratorio, oportunidad para liderar un nuevo escenario

Quienes se ven afectados apelan a lo tradicional, a que lo nuevo no puede mejorar "lo de siempre", a que va a llevar a la desaparición de empresas y empleos de toda la vida".

Montevideo – TodoElCampo – ¿Te comerías un pedazo de carne cultivado en un laboratorio? Al margen de la respuesta, que cada uno puede tener la suya, tengo claro que este es un tema en el que nuestro sector debe estar muy encima. La disrupción originada por un avance científico o tecnológico es un proceso que periódicamente afecta a los diferentes sectores, y los modos de enfrentarnos a la misma no suele variar:

Quienes se ven afectados apelan a lo tradicional, a que lo nuevo no puede mejorar ‘lo de siempre’, a que va a llevar a la desaparición de empresas y empleos de toda la vida…

Quienes no se ven afectados reciben con los brazos abiertos cualquier novedad que les haga la vida más cómoda o les ahorre un euro. Es más, probablemente argumenten que les está muy bien empleado a tal o cual industria por los ‘precios abusivos’ que tienen.

Vamos, que si el avance nos afecta a nuestro modo de vida les decimos a los demás que no lo aprovechen, mientras que si nos beneficia como consumidores hacemos oídos sordos a dicha petición, que sin duda llegará desde la industria afectada.

Esto es importante porque, sin duda, estamos a las puertas de una disrupción en el sector cárnico, como lo muestra que cada vez salen más noticias relacionadas con la carne de laboratorio. Por ejemplo, Mark J. Post, profesor de fisiología vascular de la universidad de Maastricht, ha cultivado carne a partir de células madre de vacuno y ha elaborado una hamburguesa que ya ha dado a probar al público. Todos los que trabajan en el sector cárnico deberían revisar su trabajo para, como mínimo, conocer en profundidad de qué estamos hablando. Como avance, aquí ofrezco un link a su artículo Cultured meat from stem cells: Challenges and prospects.

Es importante estar al día porque, históricamente, las empresas y sectores que han sobrevivido a las disrupciones que cambiaron radicalmente su escenario son aquellos que, viendo lo que llegaba, en lugar de luchar contra los avances asumieron los cambios e incluso lideraron el nuevo escenario.

Con esto no digo que haya que dejar la ganadería tradicional, pero desde luego, lo que no es una estrategia de futuro es negar por sistema que la carne de laboratorio no es un buen producto o que no sabe igual o que lo mío es mejor. Tengo claro que hoy aún se puede decir y con toda razón, pero quizá algún día puede dejar de ser un argumento válido porque si ya se puede producir carne de laboratorio, la ciencia logrará tarde o temprano hacerla barata y con un sabor que lleve al consumidor a comprarla.

De entrada, sería un nuevo mercado que atraería posiblemente a muchos vegetarianos que lo son por no comer algo que procede de animales sacrificados. Y un nuevo target siempre es apetecible.

Pero, además, recordemos algo que a veces no queremos ver: nuestra propia debilidad como consumidores.

Todos somos consumidores y todos hemos dejado de comprar en algún establecimiento al que íbamos ‘toda la vida’ sólo porque otro abrió al lado y puso en el escaparate un producto similar. Sí, inicialmente dijimos que el de toda la vida era mejor, pero un día lo probamos porque alguien nos invitó, otro repetimos porque esa tienda estaba abierta y la otra no… y así, un día, nos damos cuenta de que ya compramos siempre el nuevo y que, además, me gusta más (incluso aunque no sea verdad, nos autoconvenceremos de ello). Es ciencia ficción, pero revisar en qué se había convertido la alimentación en el clásico Naves Misteriosas puede resultar muy revelador de cómo se comporta el consumidor como masa.

Por eso, ahora que aún estamos en los inicios de este proceso disruptivo, la industria cárnica tiene la oportunidad de elaborar un discurso común para afrontar la posible llegada de ese nuevo producto y, sobre todo, prepararse para liderar ese hipotético escenario en el que conviviría la carne producida del modo tradicional con la producida por otros métodos.

No olvidemos esta idea, que es la esencia de todo: Sea como sea, el eje de la industria siempre consistirá en producir carne, tratarla y venderla. Y si aparece un nuevo modo de hacerlo… ¿por qué dejar que otros lideren ese negocio? (Fuente: Agromeat).

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