20 de Setiembre de 2017
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Actualidad 24 de Junio de 2013

Blancanieves y la Cordilleramental

En un reciente artículo publicado en el ABC de Madrid, Guy Sorman señala las dificultades que existen para comparar modelos y sobre todo experiencias políticas contradictorias precisamente porque ocurren en momentos y circunstancias distintas.

Actualidad 24 de Junio de 2013

Blancanieves y la Cordilleramental

En un reciente artículo publicado en el ABC de Madrid, Guy Sorman señala las dificultades que existen para comparar modelos y sobre todo experiencias políticas contradictorias precisamente porque ocurren en momentos y circunstancias distintas.

Pedro Bordaberry/TodoElCampo – Los políticos sufrimos el mismo mal que la Reina del cuento de Blancanieves: tenemos una irresistibleinclinación a la comparación.

El “con nosotros se vivía mejor”, el “yo hice esto y tú no”, el “Aeropuerto se construyó pese a tu oposición”, “mi modelo bajó la pobreza”, “yo enfrenté la crisis y salí adelante”, resurgen una y otra vez en el espejo y el debate político.

En esas controversias, con poca autocrítica y mucha autocomplacencia, defendemos lo mucho o lo poco que nuestro partido o nosotros hicimos.

Esto aumenta a medida que se acerca el tiempo electoral.

Pero ¿cómo comparar gestiones, resultados, modelos que ocurren en distintos momentos, tiempos, situaciones internas e internacionales?

“El viento de cola de los últimos tiempos, el aumento del valor de los commodities que exportamos son situaciones favorables que no existían en el 2002 cuando sufríamos los coletazos de la devaluación brasileña y la crisis Argentina”, afirmamos nosotros.

“El viento de cola hace tiempo que terminó”, afirman ellos y todos nos enfrascamos en discusiones narcisistas.

En un reciente artículo publicado en el ABC de Madrid (ABC.es), Guy Sorman señala las dificultades que existen para comparar modelos y sobre todo experiencias políticas contradictorias precisamente porque ocurren en momentos y circunstancias distintas.

Señala, sin embargo, que la Historia produce, a veces, la posibilidad de comparar. Ejemplo de ello son las dos Alemanias cuya coexistencia temporal permitió comparar los resultados, virtudes y defectos de las economías liberal y socialista. También sirvieron para comparar la libertad de un lado del muro y del otro.

Otro ejemplo, actual, es el de las dos Coreas. Una de economía abierta y otra de economía autarquica, con resultados por todos conocidos.

Sorman señala esto a raíz de un viaje reciente que hizo de Buenos Aires a Santiago de Chile.

Para él fue pasar de un país (Argentina) que se está desglobalizando y retrocede, a otro (Chile) que se abre y crece.

“La cordillera separa, cada vez más, dos visiones de continente” concluye severamente, y agrega: parte de América del sur se desglobaliza y se desdemocratiza (en alusión a lo que sucede en Venezuela y Argentina).

Volviendo a las comparaciones, en estos tiempos tenemos la posibilidad de hacerlas en el Uruguay en la Educación media. En las zonas de contexto crítico comenzaron a surgir propuestas de liceos públicos pero de gestión privada.

Instituciones de enseñanza que trabajan en la misma zona obtienen resultados totalmente distintos.

Ante esa evidencia, algunos pensamos que es necesario repicar esas experiencias, aumentarlas, apoyarlas e incentivarlas.

Esta no es una cuestión partidaria, ideológica o electoral. Es una propuesta fundada en datos comprobados y realidades elogiadas por personas de todos los partidos.

Lograr que existan cien nuevos liceos de ese tipo, inspirados en la misma filosofía que los Centros Caif o los Programas PAC, es un desafío de todo el país.

Si en el mismo tiempo y en el mismo lugar, hemos podido comparar propuestas y una obtiene resultados tan positivos, ¿cómo no ir por ese camino?

Salvo que concluyamos como lo hacía Pascal, citado por Sorman, que existe una verdad de un lado de los Pirineos y otra del otro.

Pero si no es así los errores y la falta de acción los pagarán los jóvenes que no pueden acceder a una buena educación.

Mientras ello sucede, nosotros los políticos seguiremos mirándonos en el espejo enroscados en ese torneo de amor propio consistente en preguntarle quien lo hizo mejor.

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