27 de abril de 2017
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Horacio Jaume 19 de febrero de 2013

Aquellos maravillosos gallegos

Planificar un país, no ha de ser sencillo, menos, gobernarlo y administrarlo, digo esto porque todo lo que se sostenga en contrario no es cierto, además de exigir a quien pretenda hacerlo de dedicación y muchas horas de trabajo

Horacio Jaume/Todoelcampo – Planificar un país no ha de ser sencillo, menos gobernarlo y administrarlo. Digo esto porque todo lo que se sostenga en contrario no es cierto, además de exigir a quien pretenda hacerlo dedicación y muchas horas de trabajo, y como si todo esto fuese poco, las posibilidades de éxito no están aseguradas, ya que los factores externos juegan un papel preponderante.

Después de hacer este tipo de aclaraciones o reflexiones, quien enfrente esta tarea tendrá que, como en todos los órdenes de la vida, fijar prioridades, porque es en base a ellas que el país se va a poder articular y desarrollar a las metas que uno pretenda alcanzar.

¿Quién puede dudar que la educación es la base primordial?, pero dicho así solo, sin que nada lo acompañe, suena vacío, a una arenga tribunera. Se debe pretender algo que tenga un fin en sí mismo. Porque un país también debe producir, los logros se conquistan en base a trabajo y este debe ser creativo, dinámico y sensible a los cambios.

Días atrás veía un video de la TV española, el cual trataba de los chinos y su vida en España. Cómo actuaban estos, los servicios que prestaban y las horas que le robaban al sueño, la dedicación.

Decía (el video) que los chinos tenían mandamientos para triunfar. Yo no lo podía creer, que ellos no lo supieran, ya que eran los que habían puesto en práctica “los gallegos” que vinieron a América; en nuestro país, en la Cutcsa, en los bares, y hasta en los hoteles de alta rotatividad. Esos maravillosos gallegos, que pelearon con la más fea, educaron a sus hijos, les dieron carreras y los hicieron profesionales. Pero sabe una cosa, como el video español, no les enseñaron esos 10 mandamientos: sacrificio, voluntad, perseverancia, entre otros.

¿Quién puede dudar de la capacitación?, pero al mismo tiempo hay que hacer las cosas. Uruguay tiene nuevas producciones y otras se agrandaron por las condicionantes del momento. Uruguay tiene árboles, nosotros somos la última generación que conoció un país sin árboles. Pretenda usted, a su hijo que hoy es chico, dentro de 8 o 10 años, explicarle que Montes del Plata y UPM, no existen, la agricultura con la siembra directa, la soja y China, ocupan un lugar que no existía. 

La cría vacuna, la carne ovina y la propia lechería, que ha crecido más por los megatambos que por las nuevas cuencas. ¿Quién puede dudar que se debe ayudar a los más necesitados, pero también hay que invertir en infraestructura? Los caminos y las carreteras se deterioran, Afe, sigue esperando. El saber dar prioridad a las cosas.

Todos sabemos la historia de la caña de azúcar en nuestro país, para muchos un compromiso, no lo dudo, pero, a esta altura 100 millones de dólares en Alur nos miran y poco aportan. La educación, la capacitación y la solidaridad, ¿alguien puede estar con contra? pero esa vaca que da para muchos discursos, se muere si no come.

Lo del principio, debe ser difícil gobernar un país, administrarlo y que sea más justo, nadie puede dudar de esto, pero la vaca, para poder dar, tiene que comer. Vamos camino a que como el de la TV Española, impresionado por los chinos, se olvida que su parentela, la que vino a América, hizo lo mismo, y escribieron esos 10 mandamientos.

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