24 de Junio de 2017
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Economía 30 de Mayo de 2016

Análisis del Cr. Diego Bonomi: El ajuste fiscal "no es modesto, ni moderado"

Es muy claro que, de una buena vez, hay que dejar no sólo de aumentar el gasto público, sino que hay que bajarlo drásticamente, y poner énfasis en que el manejo de las empresas públicas se haga de una forma profesional y eficiente.

Economía 30 de Mayo de 2016

Análisis del Cr. Diego Bonomi: El ajuste fiscal "no es modesto, ni moderado"

Es muy claro que, de una buena vez, hay que dejar no sólo de aumentar el gasto público, sino que hay que bajarlo drásticamente, y poner énfasis en que el manejo de las empresas públicas se haga de una forma profesional y eficiente.

Montevideo. Cr. Diego Bonomi-TodoElCampo- Todo calificativo es relativo según la situación a la que se aplique.

Si a un reo en la horca, se le ajusta la soga al cuello "modesta" y "moderadamente", puede ser que en algún momento deje de respirar.

Los calificativos de "modesto" y "moderado" dados por el Presidente de la República y el Ministro de Economía al contenido de los ajustes fiscales que se proyectan promover, le da a mucha gente la misma sensación que al reo de la horca.

Teniendo actualmente una de las presiones impositivas más gravosas del continente, con precios de servicios públicos y combustibles muy altos que nos dificultan la competencia, con déficit tremendos en educación, salud y seguridad pública, que hacen que todo el que pueda termine buscando alternativas en el sector privado, con la consiguiente duplicación de costos, ningún ajuste puede considerarse ni "modesto" ni "moderado".

Si las tasas del IRPF, impuesto que grava a los trabajadores, se prevén aumentar hasta en un 20%, y las del IASS, impuesto que grava a los jubilados, hasta en un 16%, para llegar a tasas máximas de 34% y 29% respectivamente, cambiando además el cálculo de las deducciones en la liquidación del impuesto, no podemos hablar de ajuste ni modesto ni moderado.

Si a las empresas se les siguen cambiando las reglas de juego en el IRAE,por un lado eliminando para ciertos contribuyentes la deducción del sueldo ficto de dueño o socios (sólo este ajuste a algún productor le puede llegar a costar el equivalente a más de medio camión de vacas al año), si además no se permitirá deducir la totalidad de las pérdidas generadas de futuras ganancias, desmotivando proyectos de largo plazo, si se van a gravar al 7% no ya las utilidades distribuidas sino las que en tres años no se distribuyan, desmotivando también el ahorro para futuras inversiones, y si a todo esto le agregamos la eliminación del ajuste fiscal por inflación decretada a fin de año, no podemos hablar de un ajuste ni modesto ni moderado.

Que a la situación actual el país llegó por una muy mala gestión pública, no hay dudas.

Que algo hay que hacer, es obvio.

Es muy claro que de una buena vez hay que dejar no sólo de aumentar el gasto público, sino que hay que bajarlo drásticamente y poner énfasis en que el manejo de las empresas públicas se haga de una forma profesional y eficiente.

Y si además de eso igualmente fuese necesaria una mayor recaudación impositiva, quizás no, lo deseable hubiese sido que este nuevo esfuerzo que se le pide a trabajadores, jubilados y empresarios se anunciase sin tanta retórica y de una manera más sincera.

Que se nos diga claramente que si bien se prometió en la campaña electoral no aumentar la carga tributaria porque se decía que estábamos bien, la situación interna resultó mucho más complicada de lo que se previó o de lo que se dijo, encima agravada por un contexto internacional que en parte no nos ayuda, y eso obliga a tomar medias muy duras como las proyectadas.

De esa forma, quizás, se hubiese ganado una vez más el compromiso de la gente.

 

Contador Diego Bonomi.

(Fotografía: Agencia Foco)

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