23 de Setiembre de 2017
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Actualidad 23 de Agosto de 2013

Al golpe del balde es muy riesgoso

Horaqcio Jaume: La producción ha tenido cambios, algunos muy fuertes a los cuales nos hemos tenido que amoldar, muchas veces sin estar preparados, y además de generar errores, crea temores.

Actualidad 23 de Agosto de 2013

Al golpe del balde es muy riesgoso

Horaqcio Jaume: La producción ha tenido cambios, algunos muy fuertes a los cuales nos hemos tenido que amoldar, muchas veces sin estar preparados, y además de generar errores, crea temores.

Horacio Jaume/TodoElCampo – Días atrás un amigo me preguntaba, de acuerdo a como se están presentando las cosas, cómo vemos la situación hacia adelante

Creo que esa pregunta nos la hacemos todos porque en definitiva va nuestro futuro y el del país.

Creo que hay dos planos: uno es el del mañana inmediato que está influenciado por el momento, puede ser el clima, la política, o algún hecho en particular que incida en  los mercados y estos den alguna voltereta.

La otra es tratar de mirar más lejos, prescindir de lo inmediato para delinear el futuro. Debemos necesariamente saber qué país queremos, también uno debe tener claro que hay varios rubros. No vamos a analizar el país del turismo o si debe o no existir una plaza financiera, pero si podemos ver el país agropecuario que hasta ahora ha sido el más importante.

Esa producción ha tenido cambios, algunos muy fuertes a los cuales nos hemos tenido que amoldar muchas veces sin estar preparados, lo que además de generar errores, crea temores. 

Nuestro país entró en el mundo de la madera, estas dos últimas generaciones son las últimas que vieron un país sin árboles. La primer reacción de la ganadería fue atacar a la forestación, la segunda aprender a pastorear a los animales entre los árboles.

Este impacto no fue solamente en lo ganadero, nuestros arquitectos no saben de construcción con madrea, a nuestra gente tampoco le gustan las casas de madera aunque en el primer mundo las utilizan.

Nuestra lechería se despidió no hace tanto tiempo de la leche cuota y los mega tambos ya dejaron de ser noticia, aunque no tenemos muy claro cómo se va a articular esa nueva realidad; necesitamos peones especializados y faltan.

En nuestro país había una agricultura, yo diría que salvo el arroz y algún otro cultivo circunstancial, de poco desarrollo. Hoy hacemos 1.400.000 hectáreas de soja, más trigo, la cebada, el sorgo, etc. 

Las plantas de silos crecen y nuestros pueblos y ciudades del interior se ven impactados por esa realidad para la cual no estamos preparados. Hay más ejemplos, los olivos, arándanos y otros.

¿Cuál es el desafío?

¿Cuál debe ser la estrategia a seguir para que estas producciones se desarrollen?

Tomemos la ganadería. Nuestro país ha sido productor de carnes porque tiene las condiciones naturales para hacerlo, y de acuerdo a lo que uno puede observar, tiene mucho camino para desarrollarse.

Tiene mercados, ha logrado un status sanitario envidiable, introdujo la trazabilidad y la mejoría en genética es constante.

No hay ningún negocio que ande bien siempre pero no por eso uno debe tirar lo que se ha logrado ni cejar en el intento de atender mejor a nuestros clientes.

La carne ovina se abre camino y es una opción más que viable tanto para grandes chicos y medianos.

Siendo los chicos y medianos los que lograron mejor destaque o quienes la practicaron mas. Es indudable que los mercados son lo que marcan la intensidad con que se practican la producciones.

Eso nadie lo puede negar, pero esas producciones tienen ciclos, algunos más largos que otros. En el caso de la agricultura el ciclo vegetativo puede ser de 120 a 140 días y en los arboles hasta de 5 años, los llamados turnos.

En la ganadería no podemos alterar los nueve meses de gestación en las vacas y esa es la factura que debemos pagar por los años que descuidamos a la cría.

Hoy tenemos una capacidad de faena instalada para 60.000 reses semanales, y no la podemos atender.

En esa ganadería del futuro, deberíamos delinear una estrategia, para cuando el negocio no es tan positivo, mantengamos la fábrica.

Sin usar los subsidios,  si permitir que quienes la practican en forma correcta logren mantenerla y esa fabrica siempre esté en condiciones de abastecer las necesidades entendiendo esas condiciones que naturalmente Dios nos dio.

Para ello tenemos que estar convencidos de quiénes somos y qué queremos y no estar al golpe del balde pues es una receta a la que uno casi siempre llega tarde.

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