22 de Enero de 2018
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Actualidad 12 de Diciembre de 2017

Activistas contrarios a la biotecnología se interponen en la reducción de plaguicidas

La triste ironía, entonces, es que los malthusianos de Greenpeace y otras organizaciones sin fines de lucro mal informadas causan el problema por el que se quejan.

Actualidad 12 de Diciembre de 2017

Activistas contrarios a la biotecnología se interponen en la reducción de plaguicidas

La triste ironía, entonces, es que los malthusianos de Greenpeace y otras organizaciones sin fines de lucro mal informadas causan el problema por el que se quejan.


Montevideo – TodoElCampo – Científicos de la Universidad de Floridas hallaron un método de reducir el uso de productos químicos, sin embargo la oposición que la biotecnología encuentra en grupos llamado ambientalistas es tal que los productores prefieren seguir utilizando esos mismos químicos que agrupaciones como Greenpeace critican. La triste ironía, entonces, es que los malthusianos de Greenpeace y otras organizaciones sin fines de lucro mal informadas causan el problema por el que se quejan.

Zhonglin Mou y Kevin Folta son científicos genetistas de vegetales de la Universidad de Florida, Estados Unidos que recientemente anunciaron un nuevo método para combatir las enfermedades comunes en las plantas frutales. El descubrimiento es de tal magnitud que podría reducir drásticamente el uso de plaguisidas si los productores lo implementaran, sin embargo el debate sobre el uso de la biotecnología y los organismos genéticamente modificados (OGM o transgénicos) impide su uso.

La investigación de los científicos confirma que la agricultura avanza con el uso de herramientas de la genética moderna, lo que choca con los activistas que se denominan ambientalistas y que son opositores al uso de las mismas, publicó la revista científica Real Clear Science

Los científicos de la Universidad de Florida utilizaron una técnica llamada Transformación de plantas mediada por Agrobacterium con lo cual se probó cómo dos genes de plantas podrían afectar el desarrollo de enfermedades.

Los genes AtELP3 y AtELP4 confieren una mayor resistencia a varias enfermedades y “los investigadores demostraron que los genes afectan los procesos” de las enfermedades, añade el artículo cuyo autor es el periodista de temas científicos Cameron English.

Al sobreexpresar los dos genes” en las frutas “los científicos descubrieron que las plantas frutales poseían una mayor resistencia a las enfermedades comunes de los cultivos”, agrega.

Mou y Folta explicaron que ese descubrimiento “puede tener el potencial de mitigar los síntomas de la enfermedad y reducir el uso de fungicidas” en los cultivos en general. No obstante ello no tiene “oportunidad” de desarrollo porque “tales tecnologías nunca serían siquiera consideradas” porque “cuesta demasiado desregular. Simplemente demostramos que podría funcionar si realmente queríamos hacer cosas bien”.

El periodista autor de la nota le pidió a Folta que explicara por qué esta técnica que limitaría el uso de fungicidas nunca sería comercializada ni utilizada por los productores de fruta, a lo que el científico respondió: “Las pequeñas industrias de frutas no están interesadas. Cuesta mucho, la tecnología siempre cambia, lleva tiempo y hay temores de la reacción del consumidor. En cambio los fungicidas son seguros y baratos”.

Para decirlo claro: hay una “nueva investigación, los agricultores tienen a su disposición una poderosa herramienta, pero no tiene sentido económico implementarla”.

La principal razón es el papel que juegan los activistas “ambientales”. Son “la razón principal por la cual este enfoque novedoso para la resistencia a las enfermedades sería demasiado costoso y llevaría tiempo desregular. Los ecologistas radicales son expertos en avivar la histeria pública sobre las tecnologías que no les gustan. El resultado es que los consumidores compran menos (o nada) del producto en cuestión”, escribió Cameron English.

Los activistas anti biotecnología se quejan de que la agricultura moderna ha aumentado el uso de pesticidas. Greenpeace, por ejemplo, se queja de que “el aumento de los cultivos genéticamente modificados... es uno de los principales impulsores del aumento del uso de pesticidas y de los productos químicos en la agricultura”, pero la verdad es exactamente lo contrario, como lo ilustra el estudio de Folta. La triste ironía, entonces, es que los malthusianos de Greenpeace y otras organizaciones sin fines de lucro mal informadas causan el problema por el que se quejan.

(En base artículo original del periodista Cameron English publicado en la revista científica www.realclearscience.com. Cámeron escritor de ciencia independiente y presentador de podcasts. Sus artículos se pueden leer en la web www.cameronjenglish.net y sus comentarios en Twitter @CamWritesSoGood).

(Foto de Greenpeace.org).

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