23 de Mayo de 2018
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Economía 21 de Diciembre de 2017

Empresas públicas y sus tarifas, otra carga más para el sector productivo

Los distintos indicadores de competitividad internacional que se elaboran, muestran claramente como se ha deteriorado la capacidad de los empresarios uruguayos de poder colocar en los mercados internacionales sus productos.

Economía 21 de Diciembre de 2017

Empresas públicas y sus tarifas, otra carga más para el sector productivo

Los distintos indicadores de competitividad internacional que se elaboran, muestran claramente como se ha deteriorado la capacidad de los empresarios uruguayos de poder colocar en los mercados internacionales sus productos.

Montevideo – CMPP* – TodoElCampo – El anuncio de la próxima suba de tarifas en servicios públicos es un peso más que se suma a la pesada mochila que hace unos años carga el sector productivo. A esta altura, en la medida que se siguen sumando malas noticias, no llama la atención a nadie que globalmente caigan la inversión y el empleo y que todos los días se bajen los brazos en emprendimientos que procuran agregar valor nacional. Al menos en los proyectos que no entran dentro de los mega-proyectos que el gobierno privilegia con beneficios extraordinarios que no tiene el resto.

Los distintos indicadores de competitividad internacional que se elaboran, muestran claramente como se ha deteriorado la capacidad de los empresarios uruguayos de poder colocar en los mercados internacionales sus productos. Ya nos hemos referido a ellos en otras oportunidades.

Pero ahora es el FMI el que alerta sobre los problemas de competitividad del Uruguay. El reciente análisis de la misión anual del organismo a nuestro país señala que el peso está sobre valuado un 14%. De acuerdo a los técnicos del organismo internacional, el dólar debería cotizarse en el mercado local a $ 33.

El informe señala que la apreciación del peso ha debilitado la competitividad de las exportaciones y pone en riesgo los esfuerzos llevados a cabo a lo largo de los últimos 15 años, en los que el país diversificó su oferta exportadora y los mercados a los que les vende.

Es claro que si seguimos así, la única fuente de expansión que nos va quedando es el gasto argentino, porque ellos tienen su moneda más apreciada que la nuestra. Lo peor es que son válidas todas las dudas que existen sobre la sostenibilidad de esa situación y del nivel del dólar en Argentina más allá de 2019.

El propio informe del FMI, en sus recomendaciones de política a futuro, sin mencionar medidas concretas destaca las áreas donde encuentra los mayores cuellos de botella. Todos aspectos sobre los cuales el sector productivo reclama desde hace años en el mismo sentido, ya que son los que afectan negativamente su competitividad.

Se menciona allí los problemas de infraestructura, que las empresas públicas sean administradas con cuidado, la necesaria mejora del nivel educativo y la calidad de la educación, una mayor integración económica con el resto del mundo y una mayor flexibilidad del mercado laboral que facilite los desplazamientos a empresas y sectores más productivos.

Los malos manejos pasados de las empresas públicas explican los niveles actuales de las tarifas. Los problemas en la calidad de la mano de obra disminuyen su productividad y dificulta el desarrollo de actividades más intensivas en el factor trabajo. La mala infraestructura encarece el transporte y la falta de acuerdos comerciales que permitan ingresar a los productos uruguayos libre de aranceles en los distintos mercados, los pone en una situación desventajosa frente aquellos países que sí los tienen.

En definitiva, todas barreras que atentan contra la competitividad de la producción nacional y le impiden avanzar hacia productos más elaborados. Todas esas trabas tienen un denominador común; son el resultado de un gasto público corriente creciente, que exige como contrapartida recursos cada vez más abultados. Cómo estos últimos no son suficientes, el déficit se encuentra en niveles elevados y el gobierno apela a medidas de corto plazo para evitar que se desboque; la más reciente, la suba de las tarifas, que van minando la competitividad, desalentando la inversión y la generación de empleo.

Frenar el crecimiento del gasto corriente del sector público es la tarea impostergable a la que debería abocarse el gobierno. Dormirse en los laureles por el crecimiento asociado a un gasto argentino coyuntural y basado en una situación cambiaria que dudamos sea sostenible en ese país, sería un grave error con implicancias muy duras para toda la población, cuando esa situación se modifique.

Lo anterior adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta además que el año 2018 presentará desafíos muy importantes caracterizados por las negociaciones en todos los grupos y subgrupos salariales, así como la última rendición de cuentas con posibilidad de modificar el gasto, por tratarse del año pre electoral. Del resultado de dichas instancias, dependerá en buena parte la suerte futura del sector productivo nacional.

(*) Editorial de la CMPP – Cámara Mercantil de Productos del País.

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