27 de Noviembre de 2020
Máx. Min.
Actualidad 06 de Noviembre de 2020

Economistas del BID: Es falso afirmar que las energías renovables son más caras

Contrariamente a algunos argumentos, invertir en la producción de energía eólica y solar a gran escala ya se encuentra a costos similares o menores que la generación que utiliza combustibles fósiles.

Actualidad 06 de Noviembre de 2020

Economistas del BID: Es falso afirmar que las energías renovables son más caras

Contrariamente a algunos argumentos, invertir en la producción de energía eólica y solar a gran escala ya se encuentra a costos similares o menores que la generación que utiliza combustibles fósiles.

Montevideo – TodoElCampo – Un artículo recientemente difundido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través del blog Ideas que cuentan, señala que la sequía chilena, los incendios en la provincia de Córdoba en Argentina, y los huracanes que golpean el Caribe tienen su raíz en el cambio climático. “Mitigar estos fenómenos requiere tomar acciones concretas en el presente para evitar males mayores en el futuro”, afirma el texto y añade que “un pilar crucial de las estrategias de mitigación es reducir las emisiones de CO2 atmosféricas” y “para eso es crucial que aumente significativamente la proporción de energías renovables en la matriz de generación de electricidad”.

La buena noticia es que para nuestro continente “el punto de partida no es malo” ya que tanto América Latina como el Caribe “tienen la matriz energética más verde del mundo gracias a la abundante generación hidroeléctrica”; lo malo es que eso “no es suficiente”.

Es necesario una transición energética hacia una matriz todavía más ‘verde’, y eso “requiere incorporar fuentes no convencionales” como la energía eólica y solar.

Al respecto se objeta una disyunta falsa: se dice que avanzar en esa dirección (más energía verde) “ha sido difícil” por un supuesto dilema causado por “el cumplimiento de las metas ambientales y de esa manera tener costos energéticos más elevados que impactarían sobre la productividad, competitividad y capacidad de pago de los hogares”.

Pero atención, porque según el artículo citado “la caída de los costos de la generación renovable (Figura 1) muestra que esta disyuntiva es falsa.  Por el contrario, invertir en la producción de energía eólica y solar a gran escala ya se encuentra a costos similares o menores que la generación que utiliza combustibles fósiles”.

En la siguiente figura (N° 1), se muestra la evolución de los costos de la energía eólica y solar a nivel global y en América Latina y el Caribe, elaboración basada en los precios promedio de las subastas de la AIE para energía fotovoltaica y eólica, por región y fecha de puesta en marcha.

Seguidamente el artículo presenta simulaciones de medición de los posibles impactos que tendría incrementar la energía eólica y solar en la matriz de generación de electricidad de América Latina y el Caribe, desde el 5 % en el primer año de simulaciones, hasta un 40 % en 10 años.

Los autores del estudio señalan que el ejercicio supone que a medida que el sector eléctrico utiliza cada vez más energía solar y eólica, ahorra la cantidad equivalente en combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). La proporción de fuentes no renovables que es reemplazada por energía de fuentes eólica y solar varía por país según la matriz energética, dependiendo del tipo de combustibles fósiles utilizados y de la capacidad instalada de renovables en cada caso.

Explicaron que las simulaciones varían también según la inversión requerida para incorporar las fuentes renovables eólica y solar a la matriz de generación eléctrica, atendiendo a la tendencia decreciente en las necesidades de inversión para la generación con estas tecnologías. En este contexto, se realizaron dos simulaciones.

LAS DOS SIMULACIONES.

La primera utiliza estimaciones basadas en el costo del capital actual. La segunda incluye una reducción del 40 % de los costos de capital de la generación eólica y solar a lo largo de un período de 10 años. Concretamente, para el primer escenario se supuso que debía aumentar la inversión de capital entre un 5 % y un 7,5 % del PIB a lo largo de una década con el fin de incorporar las fuentes renovables.

En el segundo escenario, el incremento de la inversión de capital varía entre un 3 % y un 4,5 % del PIB; este valor es mucho más bajo porque refleja la tendencia decreciente en los costos de la generación renovable.

Los impactos estimados en el PIB de aumentar el porcentaje de energía solar y eólica varían según los países: en Argentina el PIB aumenta en aproximadamente 0,5 puntos porcentuales por encima del equilibrio inicial en 10 años; en Bolivia y Jamaica el incremento es menor. Por otro lado, el PIB se contraería en relación con el equilibrio inicial en cerca de 2 puntos porcentuales en Perú y Chile, y en 0,2 puntos porcentuales en Colombia (Figura 2, panel A). Estos resultados reflejan el impacto específico sobre los costos de la matriz eléctrica en base a los recursos desplazados en estos países (el carbón en Chile y Colombia y el gas en Perú). Al desplazar fuentes de energía contaminantes, pero baratas con renovables no convencionales, los beneficios en términos de ahorro de costos de pasar a una matriz de generación eléctrica limpia se reducen.

Sin embargo, el panel B de la Figura 2 muestra que, cuando las necesidades de inversión son un 40 % más bajas para alcanzar los mismos objetivos de penetración de renovables no convencionales que en el panel A, los impactos estimados en el PIB son mayores, particularmente en Ecuador, Chile y Perú. (Los cálculos para elaborar las gráficas fueron hechos por el BID).

El gráfico anterior muestra el cambio acumulado, en puntos porcentuales del PIB, del escenario contrafactual (es decir, aumentando el porcentaje de generación con energías renovables no convencionales hasta el 40 % del total) menos el escenario base (es decir, sin cambios en los parámetros) a lo largo de 10 años.

El gráfico muestra el cambio acumulado, en puntos porcentuales del PIB, del escenario contrafactual (es decir, aumentando el porcentaje de generación con energías las renovables no convencionales hasta el 40% del total) menos el escenario de referencia (es decir, escenario contrafactual del Panel A) a lo largo de 10 años.

MENOR DEPENDENCIA DE COMBUSTIBLES FÓSILES = MENOR PRECIOS DE LA ENERGÍA.

El BID aclara que la diferencia en los resultados refleja dos fuerzas contrapuestas que influyen en las simulaciones. Por un lado, una menor dependencia de combustibles fósiles redunda en menores precios de la electricidad; por otro lado, como se requieren nuevas inversiones de capital, los precios deben aumentar para generar retornos que atraigan dichas inversiones. En cada simulación prevalece una de las dos fuerzas dependiendo de las condiciones específicas de cada país.

CONCLUSIÓN.

En la conclusión el artículo destaca que es posible afirmar que las energías renovables pueden aportar a alcanzar los objetivos ambientales y al mismo tiempo impulsar un mayor crecimiento.

Estamos ante una situación que desmonta la falsa disyuntiva entre medio ambiente y economía.

“La tecnología avanza, pero para que los beneficios se materialicen, habrá que llevar adelante una agenda regulatoria que facilite la transición hacia una matriz eléctrica que incorpore una proporción mayor de fuentes renovables no convencionales. La tendencia acelerada en la reducción del costo de la generación eólica y solar nos indica que es posible y deseable avanzar decididamente en esa dirección”, concluye.

LOS AUTORES – Los autores son los economistas Juan Pablo Brichetti, Eduardo Cavallo y Tomás Serebrisky .

Juan Pablo Brichetti es argentino con maestría en Economía de la Universidad de San Andrés en Buenos Aires. Es economista del Sector de Infraestructura y Energía del Banco Interamericano de Desarrollo.

Eduardo Cavallo es economista investigador principal en el Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington DC. Tiene un doctorado (PhD) en Políticas Públicas, una maestría de la Universidad de Harvard en EE.UU., y una licenciatura en Economía (magna cum laude) de la Universidad de San Andrés (UdeSA), en Buenos Aires, Argentina.

Tomás Serebrisky es asesor económico principal del Departamento de Infraestructura y Energía del BID.  Es graduado de la Universidad de San Andrés (Argentina) y obtuvo un Doctorado en Economía de la Universidad de Chicago.

Compartir en: