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Actualidad 10 de Mayo de 2018

Curiosidad: En los barrios más verdes hay menos delincuencia

Según el estudio de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) consideró que cuantas más árboles y plantas haya en los barrios, mayor son las posibilidades de descender el número de crímenes perpetrados en los mismos.

Actualidad 10 de Mayo de 2018

Curiosidad: En los barrios más verdes hay menos delincuencia

Según el estudio de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) consideró que cuantas más árboles y plantas haya en los barrios, mayor son las posibilidades de descender el número de crímenes perpetrados en los mismos.

Montevideo – TodoElCampo – La afirmación de que en barrios donde hay más cantidad de verde hay menos delincuencia puede parecer sacada de alguna novela fantástica, pero se hace real cuando la revista científica Environment and Behavior publicó un estudio al respecto.

Environment and Behavior es una revista académica bimestral que se edita desde 1969. Dedicada a los estudios ambientales y la psicología ambiental difundió un estudio que  señala que para mejorar la seguridad en las calles y ciudades hay que plantar árboles.

La explicación de ese fenómeno (más árboles equivale a menos delincuencia) está en el efecto terapéutico de la naturaleza que algo muy conocido: la visión de un espacio verde, ya sea un bosque, un jardín, o incluso un paisaje pintado reduce los niveles de ansiedad y estrés, pone de buen humor y hasta contribuye a alargar la vida.

Según el estudio de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) consideró que cuantas más plantas haya en los barrios, mayor son las posibilidades de descender el número de crímenes perpetrados en los mismos. Un trabajo revolucionario, pues tradicionalmente se pensaba lo contrario: la vegetación supone el escondite perfecto para delincuentes, por lo que cuanto más “limpias” estuvieran las calles de árboles y arbustos, más seguras serían.

O sea que se enfoca la temática desde otra perspectiva: un espacio verde no tiene por qué estar formado de vegetación muy densa, sino que se pueden plantear diseños más abiertos: grandes extensiones de césped, árboles espaciados entre sí, macetas con flores, etc. De esta forma los jardines no suponen un escondite para los criminales y, además, se produce un efecto contrario y es que la tasa de delitos disminuye.

En esto es fundamental el efecto terapéutico de la naturaleza: la presencia de vegetación mitiga lo que los autores denominan “precursores psicológicos de la violencia”, esto es irritabilidad, falta de atención y descenso en el control de los impulsos. En otras palabras, cuanto más verde es el entorno, menos agresividad sentimos.

Para demostrar sus hipótesis, los científicos analizaron los delitos cometidos en diferentes áreas de un suburbio de Chicago, considerado entre los doce peores barrios de EEUU, con una tasa de desempleo superior al 90 % y una gran proporción de niños y adolescentes en riesgo de exclusión. En él, como en muchos suburbios del mundo, se han ido eliminando progresivamente los árboles y jardines para ahorrar en costos, por lo que en muchas zonas es imposible encontrar una brizna de hierba. Los resultados revelaron, sin embargo, que ese ahorro sale caro: las áreas sin vegetación presentaban una tasa de criminalidad significativamente más alta.

La revista Muy Interesante informó que desde la publicación de ese trabajo en el año 2001, han sido muchos los estudios que demuestran que las zonas verdes pueden hacer nuestras ciudades más habitables y seguras. Las personas que viven en barrios con parques y jardines tienden a hablar más entre sí, por lo que se crea un sentimiento de comunidad y de vínculo con los vecinos que hoy, desafortunadamente, está desapareciendo en muchas grandes ciudades.

Hay más, los autores del estudio sugieren también que el implicar a los habitantes de los barrios en la creación de sus espacios verdes, por ejemplo mediante la plantación de árboles, aumenta el sentimiento de territorialidad y de pertenencia a un lugar, con consecuencias también positivas sobre los índices de seguridad y bienestar de los ciudadanos.

Y es que, a la luz de los resultados de este y muchos trabajos, parece que la naturaleza debería ser cada vez más protagonista en los planes urbanísticos, pues los beneficios de tener árboles como vecinos son ilimitados: además de sus consecuencias sobre el bienestar de las personas, también ejercen otras funciones importantes: limpian el aire que respiramos y, además, en verano nos alivian del calor: está demostrado que las zonas de las grandes ciudades en las que hay azoteas verdes, las temperaturas son más bajas.

Fuentes: Environment and Behavior; Psicogeografía: la influencia de los lugares en la mente y el corazón. Muy Interesante. (Foto The Objective).

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