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Actualidad 31 de Mayo de 2014

Cuidado con las soluciones propuestas

El precio del ganado gordo en el país, ha tenido una evolución negativa para los ganaderos. Pero lo más importante es que a partir de octubre del año pasado, ha mostrado una evolución inversa al precio de exportación de carne.

Actualidad 31 de Mayo de 2014

Cuidado con las soluciones propuestas

El precio del ganado gordo en el país, ha tenido una evolución negativa para los ganaderos. Pero lo más importante es que a partir de octubre del año pasado, ha mostrado una evolución inversa al precio de exportación de carne.

Juan Payrou/TodoElCampo- El precio del ganado gordo en el país, ha tenido una evolución negativa para los ganaderos. Pero es no es lo más importante; lo más importante es que a partir de octubre del año pasado, ha mostrado una evolución inversa al precio de exportación de carne, y ello ha despertado las sospechas, y en muchos casos la convicción, de que se verifica una distorsión en el funcionamiento del mercado de haciendas. 

Esto es lo verdaderamente importante. Si un mercado pierde la credibilidad en su transparencia, es difícil que la inversión se fortalezca o se dirija a ese sector. Más bien habría que esperar que “fugue” hacia actividades que muestren comportamientos más vinculados a los fundamentos del mercado, aunque sean menos productivas. Esto le hace daño a los ganaderos, es cierto, pero también se lo hace a toda la cadena cárnica, y también afecta al país, a la sociedad toda.

Nadie duda de la competitividad demostrada de la ganadería uruguaya, y su fortaleza para enfrentar los escenarios tan adversos por los que debió atravesar durante casi todo el siglo XX, y los que este siglo le plantea. Por lo tanto, toda distorsión que derive inversión de la ganadería hacia otro sector es un hecho negativo para la economía uruguaya.

¿Qué está pasando?

El mercado internacional es el mercado relevante para un sector que exporta el 70% de su producción (de los más exportadores del mundo). El mercado interno, en un escenario sin interferencias, debe pagar lo mismo que el mercado internacional. No es sostenible una situación distinta. Argumentar que el mercado interno está débil, puede ser aceptable, solo coyunturalmente.

Y el mercado internacional muestra una fortaleza inusitada. El precio en dólares corrientes es el mayor de la historia en este primer cuatrimestre de 2014. Y se están registrando hechos tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda, que parecen otorgarle fortaleza; esto ningún pronóstico lo previó, pero lo cierto es que la oferta de los principales jugadores parece en retroceso en algunos casos, o estancada en otros. Y la demanda, con la reciente reaparición de Rusia entre tantas otra cosas, parece mostrar un vigor también no pronosticado.

En materia de oferta interna de ganado, vivimos el otoño con mayor ganado de la historia, con una ganadería que ocupa la menor superficie desde que se dispone información. Solo la reducción de los ovinos compensa pero solo parcialmente, esta “sobredotación”.

Esta situación, luego de largos meses de clima favorable a esta actividad, hace pensar que la disponibilidad de ganado gordo, a pesar de la alta carga, debería ser relativamente alta.

El ingreso del invierno, “apura” las necesidades de faena, y es razonable que el precio se debilite, y eso es lo que está pasando, y no solo con el gordo.

¿Qué es lo “raro”?

Pero lo “raro” de esta situación es ese “divorcio entre el precio de exportación de carne y el precio del ganado”, que determina que el margen bruto industrial sea el más alto registrado por INAC con su “novillo tipo”. Alcanza a USD 400/cabeza.

Debe tenerse en cuenta que el precio del ganado en un mercado competitivo (que es lo que está cuestionado actualmente), debe ser el precio de exportación de la carne, deducidos los costos industriales, teniendo como piso, la paridad de exportación al mejor mercado.

Y aquí es donde hay gran parte de la explicación, pero no toda. En el margen bruto industrial están incluidos componentes que en nuestro país, están siendo objeto de fuerte intervención del estado, llegando incluso al monopolio exclusivo en algunos casos. Tal es el caso de la mano de obra, los combustibles y la energía.

En el año 2006, accedimos a una estructura de costos supuestamente representativa de la industria frigorífica. De esa información se desprende que el costo de mano de obra era del 30% del margen bruto de la industria, entendiendo por éste como la diferencia entre el precio de venta de la carne y el precio del ganado. De USD 350/t, USD 112 correspondían a los costos de mano de obra.

Desde 2006 a abril de 2014, el precio de venta de la carne se incrementó un 83% mientras que el precio del ganado lo hizo en solo 72%. Sin duda que el margen bruto de la industria se incrementó. O visto de otro lado, el productor perdió participación en el precio final.

Pero dentro del margen bruto, el costo salarial, creció un 164%. Es decir que en el costo de producción de un kilo de carne, la mano de obra aumentó. Es decir, es menos productiva que en el pasado.

Salario             Novillo               Carne

164%                72%                    83%

De ello se desprende que todos los aumentos que se generen desde las políticas públicas en el costo industrial, tarde o temprano deberán ser pagadas por el ganadero. 

Los aumentos salariales por encima de la productividad, al ganadero le “pegan” por dos lados: le aumentan “su costo”, pero además, le bajan el precio de su producto. 

Esta es la magnitud negativa del efecto del atraso cambiario.Si a esto le agregamos lo que se ha hecho desde el Ministerio de Ganadería con la exportación de ganado en pie, se cierra “el anillo” a que ha sido sometida la ganadería en el Uruguay: se le baja el precio del producto con el aumento de los costos industriales y se le baja el precio piso, o sea la paridad de exportación en pie, obstruyendo esta vía de comercio.

La vigilancia pero no la confusión

Como se señalaba más arriba, esta es una explicación del precio del ganado, pero no toda. El margen de la industria, hoy es alto en relación incluso, a la evolución del preciode la mano de obra.

Esto es normal, o estamos ante un funcionamiento distorsionado del mercado?. Estapregunta es la que se están haciendo prácticamente todos los empresarios ganaderos y eso es muy dañoso para todos.

En otoño de 2008 el margen industrial estaba en 322 USD/t, y en el otoño de 2010, estaba en 213 USD/t. En ese período los costos industriales siguieron subiendo, lo que hacía “irracional” el comportamiento de una industria, que disminuía su margen a pesar de subir sus costos (a consecuencia de las políticas públicas), y además pagaba por el ganado más que lo que lo hacían sus principales competidores.

En aquel momento era claro que no había poder monopsónico y oligopsónico, ni evidencias de colusión.

Hoy, cuatro años más tarde la situación se invierte, y la industria agranda su margen por encima de los costos, y paga la materia prima menos que sus competidores. Ahora hay monopsonio, oligpsonio o colusión o estamos ante un vaivén del mercado?. Si la hay, por qué ahora y no antes? Son prácticamente los mismos operadores. 

De todas maneras, puede haberla y hay que vigilarla permanentemente, en éste sector y en toda la economía (incluso en el mercado de los combustibles y la energía, por supuesto). No solo en el sector cárnico, porque sería tirar sospechas discriminadamente.

En estos días se ha visto, que un sector que debe su vida a la libertad, que su futuro depende de ella, ha tenido como mecanismo reflejo ante las dificultades, una reacción “suicida”: hemos visto que se reclama la intervención del gobierno. Aquí el único papel que debe jugar el estado es hacer cumplir la ley de defensa de la competencia; nada más.

Si se pide la intervención del estado, para hacer una especie de conciliación entre la industria y los productores para ponerse de acuerdo en un precio, estamos regando el árbol donde van a ahorcar la ganadería.

En los últimos 13 años (desde 2000) el promedio nos dice que en junio la faena registra la primer y mayor caída en volúmenes. En el promedio de los últimos cinco años, el comportamiento es el mismo y en los últimos tres años se constata que en cada uno de ellos sucedió eso. Si bien este año, puede pensarse que la gran oferta y el clima favorable pueden postergar un poco esa caída, no irá mucho más allá de junio. Allí la industria deberá a salir a buscar el ganado escaso y el precio deberá reflejar el nuevo balance del mercado. El premio por ello parece grande (el mayor margen de la historia) como para contenerse. De no ser así, habrá más elementos para sospechar.

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