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Actualidad 23 de Junio de 2014

Cuando se pierde la brújula

Juan Peyrou: "El papel del Mgap en la exportación de ganado en pie, debe limitarse exclusivamente al cumplimiento de su función como representante de la autoridad oficial del país de destino de la exportación. Nada más".

Actualidad 23 de Junio de 2014

Cuando se pierde la brújula

Juan Peyrou: "El papel del Mgap en la exportación de ganado en pie, debe limitarse exclusivamente al cumplimiento de su función como representante de la autoridad oficial del país de destino de la exportación. Nada más".

Montevideo-Juan Ignacio Peyrou/TodoElCampo – En el medio de un clima futbolístico potenciado por el desarrollo del Campeonato Mundial de Brasil, se deslizó una noticia que llama la atención: en una reunión del ministro de Ganadería con las principales gremiales vinculadas a la ganadería, se habría presentado un proyecto de ley, que, con el objeto de promover la exportación de ganado en pie, se la exoneraría de algunos tributos.

Es una muestra elocuente del desconcierto que reina en el gobierno respecto a las políticas sectoriales.

La condición de “libre” de la exportación de ganado en pie, quiere decir que cualquier productor tiene la posibilidad de elegir entre vender su ganado en el mercado interno o exportarlo directamente, y constituyó a juicio de casi todo el mundo, la piedra angular del paquete de políticas públicas implementado a comienzos de los noventa, que sacó al sector ganadero de un estancamiento de más de 60 años.

El escenario propicio para que se desarrolle la inversión, y con ello aumente la producción, el trabajo y la generación de riqueza, debe caracterizarse por la estabilidad de las reglas, condición incluso más importante que la propia calidad de las mismas.

Hace unos tres o cuatro años, cuando los precios de los ganados evolucionaban en niveles relativamente altos, no solo respecto al pasado, sino en la comparación con otros países, el Ministerio de Ganadería, desarrolló una desprolija política de entorpecimiento de esta actividad comercial. Se comenzó a “cajonear” expedientes, demorando los trámites, obstaculizando la acción de los agentes por diversas vías.

Cuando desde la opinión pública, la prensa e incluso el parlamento se le pidieron explicaciones, el ministro dio una respuesta absolutamente inaceptable, por la falta de seriedad y de respeto. Adujo falta de recursos humanos para atender las distintas responsabilidades de la cartera, y que se priorizaban otra áreas, a su juicio más importantes. El Mgap no puede dar cumplimiento a sus obligaciones en sus obligaciones de asistencia a la actividad históricamente más importante de la economía del país, porque no dispone de funcionarios suficientes. Cuesta aceptar esa respuesta.

El papel del Mgap en la exportación de ganado en pie, debe limitarse exclusivamente al cumplimiento de su función como representante de la autoridad oficial del país de destino de la exportación. Nada más. No debe incluir ninguna exigencia propia adicional a cualquier otra transacción de ganado. Cualquiera que imponga, además de arbitraria, lo que hace es recargar de costos a la alternativa de exportación en pie, bajando el precio de todo el mercado. Cada traba que se le pone a la operativa, gravita sobre todo el ganado comercializado en el país. No es una medida irrelevante.

El 18 de noviembre de 2013, hace apenas siete meses, el Ministerio aprobó una resolución que con el objetivo de asegurar el control  de gestión comercial (¿?) se establecen una serie de restricciones a la actividad que solo pueden catalogarse como absurdas, y desnudan el verdadero objetivo de la política, que es limitar, obstruir, impedir, el uso de esta herramienta, lo que implica –más en una economía pequeña- una forma de alterar la libre competencia y abrir el campo para prácticas anticompetitivas. Desnudó el Mgap, en esa resolución, el verdadero objetivo de la “falta de funcionarios”; hizo explícito su objetivo: ya no hay más libre exportación de ganado en pie, sino que esta sujeta a la aprobación previa.

Por esa resolución se crea un Registro Nacional de Operadores Comerciales (otro registro) dedicados a la importación y exportación de ganado en pie. Es decir, lo que hasta esa fecha era potestad de los 45 mil productores agropecuarios, ahora se restringe a unas pocas empresas. Esta medida no tiene ningún fundamento, ni sanitario, ni comercial y su único efecto es limitar la actividad y disminuir el precio de paridad de exportación, lo que implica bajar el piso del precio de todo el ganado nacional.

Otro absurdo de esta resolución es que establece exigencias que se anticipan a las únicas importantes que son –como ya se ha señalado- las que imponen las autoridades sanitarias de los países de destino. Es decir, exigencias que no agregan ningún valor a la operación, y sí agregan costos y limitaciones.

Se exige la información del nombre del asesor técnico de  la empresa (que no se exige para otras alternativas comerciales), y lo más sorprendente “el certificado notarial que acredite la disposición de un predio cuarentenario propio o con contrato vigente para los animales”. Esto, antes de saber a dónde va el ganado, o sea sin saber si es una exigencia del mercado de destino. Por lo pronto, los mercados de la región, tal vez los más lógicos destinos de esta mercadería, no solicitan procesos de cuarentena. Al menos hasta ahora.

En una muestra de la vocación burocrática improductiva por reiterativa e intrascendente, se exige explicitar toda una información  que está disponible para el Mgap, en cualquier Guía de Propiedad y Tránsito, que para cualquier operación con ganado el productor está obligado a presentar.

Y lo más sorprendente de esta resolución es el artículo 9º, que establece que “los operadores comerciales en actividad, tendrán plazo hasta el 1º de febrero de 2014 para inscribirse en la presente resolución. A partir de la fecha señalada, únicamente se recibirán solicitudes de importación o exportación de animales o productos de origen animal. De empresas que se encuentren inscriptas en el Registro de Operadores Comerciales, creado por la presente resolución.”

Seguramente estoy entendiendo mal, porque no se puede creer que a partir de ahora el mercado será patrimonio de las empresas que se registraron hasta esa fecha. Este tipo de acciones de políticas públicas, inevitablemente evocan los padecimientos que sufren las productores argentinos con sus ROE’s.

En el suplemento Campo de Búsqueda, en un reportaje al Ing. Agr. Yerú Pardiñas, secretario del Partido Socialista y figura relevante del organismo partidario encargado de los temas programáticos, señala que esa fuerza política, no es partidaria de la exportación en pie, por muchos motivos, y destaca el hecho de que concentra la actividad en pocas empresas. Sorprendente: el partido de gobierno hace la medida y luego se sorprende por sus efectos nocivos (¡!)

Con estos antecedentes es que esta iniciativa de subsidiar las exportaciones de ganado en pie, es una muestra del desconcierto del gobierno en este tema, y pone en evidencia la escasa comprensión del negocio ganadero.

El presidente de la República señaló a la prensa, que había que hacer algo porque “los frigoríficos estaban ganado demasiado”. De la mano de esta afirmación, aparentemente, el ministro cobró fuerzas y propone este proyecto de ley.

El gobierno, ya tiene una ley que lo obliga a velar por la defensa de la competencia en los mercados, y se establecen allí las situaciones que se consideran violatorias de la libre competencia, y los mecanismos y la forma de proceder.

Al presidente no le corresponde “denunciar” que se gana “demasiado”. Cuál es la medida del “demasiado”? Existiría también, en la cabeza del presidente entonces un “demasiado poco” y un “demasiado mucho”? Cómo se establece ese límite? Hay un “demasiadómetro”?.

Luis Suárez, ganará “demasiado” según estos peculiares criterios de gobierno del presidente? En caso de que así fuera, habrá que aplicarle algún impuesto, o quita o simplemente expropiarle algún bien?

Todos estos agravios al estado de derecho, a la estabilidad de las reglas, golpean muy duro no solamente a la ganadería, sino a toda la economía, porque introducen una  fuente de incertidumbre y riesgo político en la decisión de inversión, diferente y mayor  a lo que se enfrenta en otros países.

(Foto de alejandroiundain.com).

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