17 de Agosto de 2018
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Economía 30 de Diciembre de 2017

Cr. Soto: Un “TLC con la UE debe contener preferencias para la carne”

Cr. Marcos Soto: “El rubro de mayor sensibilidad para nuestros intereses, por tener en la actualidad las mayores barreras de entrada, sería el de la carne y en particular la bovina”.

Economía 30 de Diciembre de 2017

Cr. Soto: Un “TLC con la UE debe contener preferencias para la carne”

Cr. Marcos Soto: “El rubro de mayor sensibilidad para nuestros intereses, por tener en la actualidad las mayores barreras de entrada, sería el de la carne y en particular la bovina”.

Montevideo – TodoElCampo – Es de una “importancia superlativa que el TLC entre el Mercosur y la UE contenga una liberalización definida para nuestras carnes donde los cupos sean amplios y los aranceles nulos”, afirmó el Cr. Soto de la consultora PwC.

Cuando promediaba diciembre y se llevaba a cabo en Buenos Aires las reuniones por la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) el Cr. Marcos Soto, gerente senior de PwC Uruguay, elaboró un análisis sobre la importancia de la carne en el acuerdo Mercosur – Unión Europea. Hoy cerrando el año sabemos que las negociaciones entre los bloques fracasaron, pero desde Europa se asegura que en 2018 se retomarán con el objetivo de poder avanzar y concretar un tratado en los primeros meses por lo que el análisis mantiene plena vigencia.

Tanto el Mercosur como la UE necesitan concretar un acercamiento comercial y en las negociaciones, cualquiera sea el momento del año en que se retomen, no faltará la cuota de la carne, uno de los ítem de mayor sensibilidad en las negociaciones, y que afectará de forma clara a Uruguay. Un “TLC con la UE debe contener preferencias para la carne”, escribió Soto al respecto.

Para Uruguay las negociaciones sobre la carne son fundamentales por lo que representa para la economía nacional en cuanto a que es el principal producto de exportación. Lamentablemente los europeos también la producen y su cultura protectora es una dificultad adicional.

El Cr. Soto analizó esa situación. Expresó que “la UE ha sido tradicionalmente protectora de la producción de su sector primario, el agrícola, y es posible que sea este el principal obstáculo por estos para la liberalización total del comercio en el marco de esta negociación. Primero porque países de ambos bloques producen fuerte en ese sector y, en segundo lugar, porque los países del Mercosur logran hacerlo de forma más competitiva y obteniendo mayor calidad”.

Los efectos que un acuerdo como el mencionado generaría en Uruguay serían, en el corto plazo, que “podríamos acceder de forma más eficiente con nuestra canasta exportable actual y en el futuro podrían llegar a instalarse proyectos con el objetivo de aprovechar las preferencias obtenidas diversificando los rubros de exportación”, explicó.

“El rubro de mayor sensibilidad para nuestros intereses, por tener en la actualidad las mayores barreras de entrada, sería el de la carne y en particular la bovina”, escribió, y recordó que en 2016 “la carne uruguaya pagó para acceder a este exigente mercado cerca de U$S 90 millones en aranceles, y sin contar los exigentes criterios de calidad, producción y fitosanitarios, que funcionan como barreras al comercio per sé”.

A pesar de ser un país pequeño, Uruguay se consolidó “como un actor central en materia de producción cárnica. La incorporación de tecnología, la trazabilidad total, el “never ever 3” y la producción natural, lo han llevado a ser entre el séptimo y octavo exportador mundial de este producto, ubicándose en un lugar de privilegio en el nicho de alta calidad”, señaló el analista de PwC.

 “2016 constituyó el principal producto de exportación del Uruguay totalizando U$S 1.443 millones en un año en el que cayeron las ventas al exterior, la carne logró crecer a base de mayores volúmenes colocados”.

Esa posición “se consolida en los once meses cerrados a noviembre de 2017. En el acumulado de este año ya se llevan colocados U$S 1.400 millones, lo que implicará un aumento relevante versus lo exportado en el 2016”, puntualizó.

“La UE, considerada como destino consolidado, es nuestro segundo comprador de carne. Lo fue en el 2016 y repite posición con algo más del 25 % del total de carne bovina exportado, en lo que va del 2017, lo que muestra la relevancia del mercado Europeo para nuestro principal producto de exportación”.

LAS TRES CLAVES DEL ACCESO.

Marcos Soto señala tres “claves de acceso” al mercado de la UE que son la Cuota Hilton, el ingreso fuera de la Cuota Hilton y la Cuota 481, lo que explica de la siguiente forma:

“Cuota Hilton: Este permiso data del año 1979 de la Ronda Tokyo en el marco de la OMC, donde la UE abre el mercado de carne con altísimos estándares de calidad para varios países productores. En la actualidad Uruguay tiene asignado 6.300 toneladas por año, sobre las que tiene que pagar un arancel ad valorem de entrada de 20 %”.

“Fuera de la Cuota Hilton: Con aplicación de cláusula de la nación más favorecida (NMF), el producto uruguayo debe pagar un arancel del 12,8% ad valorem más un monto especifico por tonelada que puede ir desde los EUR 1.400 hasta los EUR 3.000”.

“Cuota 481: Cupo de 48.200 toneladas abierto por la UE a tasa de 0% que tiene como origen un litigio entre la UE y EE.UU. La carne para acceder vía esta cuota debe cumplir estrictos requisitos de calidad y producción. El cupo total se divide para un grupo de países en aplicación de NMF. Uruguay ciertamente ha aprovechado esta opción que no deja de ser sumamente precaria en virtud de su origen. En caso de un futuro acuerdo entre EE.UU.-UE el destino de la cuota 481 pasa a ser incierto”.

LO QUE SE VIENE.

El escenario que Uruguay presenta respecto a la carne bovina es que posee una “capacidad de producción limitada” y tiene “un rodeo en su máximo histórico que difícilmente consiga crecer mucho más allá de las 12 millones de cabezas actuales”, además “tenemos una oferta entrando en meseta”.

Soto entiende que con esa situación “el desafío del sector está en el acceso a mercados exigentes, en sectores premium, donde la clave no es el volumen sino la calidad con precios que remuneran ese plus”.

Considerando lo anterior y “la relevancia del mercado europeo para nuestra carne”, es de una “importancia superlativa que el TLC entre el Mercosur y la UE contenga una liberalización definida para nuestras carnes donde los cupos sean amplios y los aranceles nulos”.

“La oferta Europea hasta estos momentos se muestra insuficiente y una posible mejora en la oferta también lo será. Habrá que colocar en los platillos de la balanza qué se gana y qué hipotecamos con el acuerdo. Y también considerar a estos acuerdos no como algo estático, no como un punto de llegada, sino todo lo contrario. Alcanzar un acuerdo implicará un relanzamiento del vínculo entre ambos bloques, y los extremos negociados de modo alguno serán fijos y eternos. Si algo ha demostrado este tipo de acuerdos es que pueden ser dinámicos y por algo hay que empezar”, comentó.

“La necesidad del Mercosur de mejorar su inserción en el mundo hace prioritario avanzar en este sentido”, concluye el análisis de Marcos Soto de PwC Uruguay.

(Foto Valdez y Cía).

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