21 de Abril de 2018
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Ovinos 02 de Abril de 2018

Control de depredadores con perros pastores. Los avances obtenidos generan optimismo

Desde la introducción del primer Pastor Maremmano en INIA Las Brujas (set/2008) se ha ido delineando una estrategia que ha sido simultáneamente evaluada, validada y desarrollada en un trabajo conjunto con varias instituciones y productores.

Ovinos 02 de Abril de 2018

Control de depredadores con perros pastores. Los avances obtenidos generan optimismo

Desde la introducción del primer Pastor Maremmano en INIA Las Brujas (set/2008) se ha ido delineando una estrategia que ha sido simultáneamente evaluada, validada y desarrollada en un trabajo conjunto con varias instituciones y productores.

Ing. Agr. Andrés Ganzábal – INIA – TodoElCampo – La protección de nuestras majadas es una de las prioridades a nivel nacional para garantizar la continuidad del rubro como actividad comercial en el actual escenario, en el cual la diversidad de opciones y las dificultades productivas, entre otros factores, han determinado un sistemático cuestionamiento sobre su viabilidad.

La disminución del stock ovino, independientemente de las causas o consecuencias ampliamente debatidas, es al menos un claro reflejo de la voluntad y estados de ánimo de nuestros ganaderos, que basan sus decisiones en un conjunto genuino de elementos, sustentados en expectativas económicas, pero con una consideración muy especial en los riesgos asumidos.

Esto se hace en un marco muchas veces subjetivo de evaluación, posiblemente influenciado por su historia, su cultura productiva y sus propios sentimientos.

De todas formas, es innegable que el Uruguay aún ostenta un alto grado de cultura y pasión por el ovino, sostenida por la pujanza actual de instituciones de investigación y formación técnica, el trabajo de las gremiales que han mantenido viva la llama del ovino, la industria textil que nos sigue proyectando como uno de los mayores exportadores de tops en el mundo y la expectativa de valorizar más nuestros corderos en el mercado internacional.

En el mismo período de tiempo (2000 a 2015) en el cual el stock ovino nacional descendió a la mitad (13,2 a 6,65 millones), la reducción en la cantidad de productores fue de un 22% (26.500 a 20.600), manifestando por un lado una tendencia pero, como atenuante, también refleja que la cultura de producción -imprescindible en este rubro- aún se mantiene con vida y tal vez hasta goza de buena salud. Para transmitir esa cultura, y que las nuevas generaciones dispongan de opciones productivas, es imprescindible continuar trabajando de una manera orgánica y alineada para superar esas restricciones.

En las últimas décadas se han delineado dos vertientes de desarrollo para el rubro en las cuales la competitividad parece tener proyecciones ciertas: la producción de lanas finas asociadas a sistemas extensivos y de mayor escala y, por otro lado, la producción eficiente de corderos desarrollados en escalas menores y en condiciones intensivas. En todos los casos, disminuir los riesgos de pérdidas por depredadores en los rebaños es una de las prioridades para mejorar la seguridad y la confianza del productor.

La acción de depredadores es una de las mayores causas de pérdidas de ovinos en nuestro territorio, ya que no solo generan pérdidas económicas de gran magnitud, sino que son una de las principales causas de desestimulo para el productor.

ORIGEN DEL PROBLEMA

Debemos comprender que el ovino doméstico no presenta defensa natural ante la acción de depredadores. La oveja salvaje, a partir de la cual nuestras ovejas evolucionaron, se adaptó durante centurias a trepar a la montaña, logrando de esta manera protegerse y sobrevivir, enmarcando su área natural de dispersión a tierras de elevada altitud (600 a 5000 metros de altura). Al comenzar su domesticación, la oveja se volvió dependiente de la protección del hombre y de las herramientas que este dispuso. No debe sorprender entonces que en ambientes que se han tornado muy hostiles por la presencia de numerosos y abundantes depredadores (como es el caso del Uruguay a partir de la década de los 90) debamos considerar como imprescindible la incorporación de herramientas de protección para hacer posible la crianza de lanares.

Desde sus orígenes, los primeros pastores se respaldaron en el uso de perros guardianes para la protección de sus rebaños, naturalmente expuestos fuera del ambiente en el cual evolucionaron, capitalizando de esta manera las aptitudes e instintos naturales de esta especie que fue la primera domesticada por el hombre.

PRIMERAS OBSERVACIONES EN NUESTRO PAÍS.

Desde hace varios años INIA está trabajado en la utilización de perros pastores como herramienta de protección contra depredadores. Desde la introducción del primer Pastor Maremmano en la Unidad Experimental de Ovinos de INIA Las Brujas en setiembre de 2008, se ha ido delineando una estrategia que ha sido simultáneamente evaluada, validada y desarrollada, en un trabajo conjunto, que ha contado con la participación de varias instituciones y de un gran número de productores. El esfuerzo de este colectivo ha ido forjando una valiosa herramienta de protección que en breve deberá estar disponible para todos los rebaños de nuestro país. Cabe mencionar que las bajas en el predio de la Unidad de Ovinos de INIA Las Brujas superaban los 60 animales adultos por año entre 1995 y 2008 y la cantidad de corderos neonatales perdidos por zorros era muy alta. Las diferencias entre la ecografía y los corderos nacidos nunca bajaron del 10%. En 2010 llegaron dos cachorros más (Fuego y Roma) hijos de aquel primer ejemplar introducido (Osito). Con ellos se inició una jauría de trabajo que complementada más tarde por un perro originario de San Pablo (Carbón), mantuvieron sin pérdidas durante los 8 años en que permanecieron en la citada Unidad Experimental.

PRIMERAS EVALUACIONES REALIZADAS.

Con el transcurso de los años, las observaciones directas realizadas en los primeros ejemplares, y la incorporación creciente de experiencias y aportes de productores entusiastas y pioneros, fueron delineando una estrategia que ha ido ganando eficiencia y credibilidad, en base a resultados obtenidos en predios particularmente problemáticos. En ellos se evaluaron dificultades, soluciones y bondades de esta herramienta tan antigua como eficaz.

Todas estas observaciones y experiencias han ido cambiando paulatinamente la forma de visualizar el trabajo de los Pastores, desde aquel lejano 2008 hasta la actualidad, permitiendo mejorar las recomendaciones para quienes decidieron incursionar en su uso como protectores.

Esas evaluaciones permitieron elaborar un manual de formación del perro pastor (Ganzábal, 2016). Formar un buen guardián implica la realización de la impronta, la socialización con la majada, la corrección de conductas y la orientación del perro, seguramente un aliado imprescindible para el ovejero en el futuro de este rubro.

El trabajo conjunto de INIA con el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y la Central Lanera Uruguaya (CLU) consolidado en un acuerdo de trabajo firmado entre las tres instituciones en el año 2016, ha permitido evaluar el alcance de la estrategia en las más diversas condiciones productivas, en diferentes escalas y grados de intensividad y con muy variados manejos.

ESTRATEGIAS DE DISTRIBUCIÓN DE CACHORROS.

Es justo reconocer el aporte solidario y desinteresado de productores que nos acercaron los primeros ejemplares de “Maremmas”, los que abrieron las puertas del conocimiento en una estrategia ajena hasta ese momento a nuestra cultura, tan ajena que enfrentó en sus inicios dudas y opiniones contrarias.

Cabe mencionar a Peter (Rocha), que nos acercó al primer ejemplar, al Sr. Juan Bautista Saravia (Canelones), que aportó las primeras camadas distribuidas entre jóvenes nucleados en los Planes Ovinos del Movimiento de la Juventud Agraria (MJA) y al Sr. Luis Piccone (Canelones) incorporando genética importada de Argentina a este proyecto de alcance nacional.

Las evaluaciones realizadas se sustentaron en una exitosa estrategia de multiplicación y distribución que permitió aumentar rápidamente la cantidad de ejemplares como para relevar un número representativo de situaciones y opiniones.

Para la multiplicación de los pastores fue fundamental el trabajo voluntario y desinteresado de quienes fueron los primeros beneficiarios, los que asumieron el compromiso de poner a disposición de otros productores sus camadas, además de la información y de las experiencias obtenidas. Para ello se siguieron los lineamientos de cruzamientos dirigidos y las pautas de cría establecidas. Por lo tanto, gran parte de los más de 400 ejemplares de Maremma distribuidos hasta el presente fueron el producto de un trabajo colectivo de quienes en primera instancia apostaron a la innovación para proteger sus rebaños.

La elección de los destinatarios participantes de la experiencia constituyó, una vez más, un trabajo conjunto de técnicos de INIA, MJA, SUL, CLU y MGAP, quienes fueron los responsables de identificar, priorizar y orientar a productores que presentaban situaciones graves, con una doble finalidad: realizar la evaluación en predios problemáticos en los que la herramienta pudiera demostrar sus alcances contra diferentes tipos de depredadores y, obviamente, aportar soluciones a quienes tal vez no serían capaces de continuar en la actividad sin algún apoyo.

Cada productor que recibió un cachorro recibió también un manual de formación del mismo y asumió el compromiso de criarlo adecuadamente, seguir los diferentes pasos establecidos en la guía, compartir la información generada y los resultados obtenidos en su predio y poner a disposición de todo el colectivo de ovinocultores el material genético recibido. Ya sea los machos como padres o la distribución de parte de las camadas obtenidas en el caso de las hembras. El crecimiento en la cantidad y calidad de la información obtenida ha sido proporcional a la cantidad de ejemplares distribuidos.

En la actualidad, proyectando la herramienta globalizada hacia el futuro, y como muestra de que está teniendo aceptación por parte de las instituciones relacionadas y del sector productivo, se han establecido criaderos comerciales a través de financiaciones realizadas por proyectos + Tecnologías del MGAP con el monitoreo del SUL, a los que se suman los emprendimientos particulares.

MEJORA DE LOS PRIMEROS EJEMPLARES OBTENIDOS.

Desde el inicio del proyecto se prestó especial atención a utilizar para la reproducción solamente ejemplar que hubieran demostrado aptitudes como guardiana, amigable con las ovejas y sus corderos, dedicados a sus funciones no caseras”, guardianes eficaces, pero no agresivos con las personas. También se ha dado especial atención a evitar el apareamiento de ejemplares emparentados. Sobre la base de las dos líneas originales, INIA importó de Brasil en el año 2013 a “Carbón” un ejemplar que además de cumplir con satisfacción sus funciones en la Unidad de Ovinos de INIA Las Brujas ha dejado un número importante de descendientes distribuidos en todo el país. Un poco más tarde el Sr. Luis Piccone introdujo de la Argentina a “Ombú” un Pastor Maremmano enteramente italiano en sus ascendientes. Entre ambos se ha podido sustentar hasta el presente un programa de reproducción equilibrado con diferentes líneas de sangre.

El estudio del libro genealógico del “Ente Nazionale della Cinofilia italiana (ENCI)”, país de origen del Maremmano-Abruzzese, nos ha permitido evaluar las posibilidades de incorporar nuevas líneas para el futuro de la raza en uestro país. Actualmente en Uruguay, además de estos reproductores, se cuenta con otros dos ejemplares de líneas diferentes. Uno de ellos aún juvenil adquirido por el Proyecto + Tecnologías del MGAP y otro ejemplar (Guerreiro) perteneciente al productor Germán Bragunde de San Bautista que en los próximos meses llegará a su edad reproductiva. Además, ya existen en nuestro país ejemplares de Pastor de Pirineo raza originaria de España que presenta características físicas y funcionales muy similares al Maremma y que seguramente permitirán incrementar las opciones genéticas para un futuro cercano.

AVANCES EN LOS RESULTADOS OBTENIDOS.

Hasta la fecha se han registrado en nuestra base de datos más de 400 ejemplares de Pastor de Maremmano de los cuales 386 han sido destinados a funciones de custodia en variadas condiciones productivas y geográficas. De estos 386 ejemplares que se encuentran en sus diferentes etapas de formación o evaluación, 211 ya han llegado a una edad en la que se consideran aptos para ser evaluados en el desempeño de sus funciones. De estos 211 ejemplares 193 (91,4 %), han generado satisfacción como guardianes de rebaño, siendo en opinión de sus criadores una herramienta muy útil en la prevención de la depredación, minimizando las pérdidas registradas luego de su introducción.

Con el transcurso de los años la elección de los mejores reproductores, la preocupación permanente de evitar consanguinidad, el perfeccionamiento en las técnicas de impronta y socialización del pastor, el creciente y permanente aporte de experiencias surgidas del sector productivo, han permitido mejorar los resultados obtenidos en términos de aceptación de la estrategia. En el Cuadro 1 puede observarse el nivel de satisfacción del productor por el uso de perros como herramienta de protección de los rebaños.

Por otra parte, el número de ejemplares registrados ha aumentado cada año (Cuadro 2).

Como parte fundamental de los resultados obtenidos debemos considerar la acumulación de experiencias que surgen del trabajo diario. Como complemento, la utilización de GPS a los efectos de monitorear el desplazamiento y comportamiento de los pastores permite echar algo de luz sobre su forma de trabajo. Aunque durante el día puedan ser vistos con frecuencia descansando en las cercanías de las viviendas, son animales de mucha movilidad nocturna, llegando a caminar durante la noche en el entorno de los 15 a 20 km. Estos desplazamientos no son homogéneos, no responden a un padrón de conducta que se repita a diario, sino posiblemente a necesidades cotidianas, seguramente determinadas por la presencia de posibles riesgos para el rebaño y el entorno, o a la demarcación de su territorio.

En predios de pequeña escala, en los cuales la cantidad de ovinos es menor y en los que las ovejas generalmente desarrollan el hábito de pernoctar cerca de las viviendas, los perros pastores se adaptan muy fácilmente y los resultados son muy rápidos y seguros, incluso con la incorporación de un solo ejemplar. En predios grandes, en producciones más extensivas y majadas más numerosas y heterogéneamente distribuidas, la etapa de orientación del pastor lleva más tiempo y más trabajo, la socialización del perro con todas las ovejas se vuelve una etapa fundamental para evitar problemas y la necesidad de trabajar con más de un ejemplar se torna también muy necesaria.

La evaluación técnica final de este proyecto se hará a partir de encuestas con aquellos productores de mayor antigüedad en el uso de esta tecnología. El análisis de esas encuestas nos permitirá terminar de definir una mejor estrategia de formación del perro pastor, adaptar el comportamiento de los ejemplares a nuestras variables condiciones productivas y trabajar con un número creciente de ejemplares que alcancen a cubrir las necesidades del sector ovino.

CONSIDERACIONES FINALES.

No existe todavía un censo acerca de cuantos Pastores Maremmanos existen hoy trabajando en las majadas, seguramente algunos más de los que han participado en este proyecto y que por tanto están registrados en nuestras bases. Tal vez estemos en el entorno de los 500 o 550 ejemplares. Si en el Uruguay hoy persisten unos 20000 productores de ovinos, de los cuales el 40 % han declarado tener problemas de depredación, y considerando que sería recomendable disponer de 2 o más ejemplares adultos para tener garantías de estabilidad productiva, es fácil reconocer que estamos todavía distantes de contemplar a la totalidad de la cría ovina nacional. Sin embargo, también existen otras herramientas, en muchos casos complementarias, que nos permiten acercarnos a un mejor control de los depredadores.

La incorporación de perros pastores lentamente se va ganando un espacio entre los sistemas de producción ovina y en la consideración de los productores, en un proceso gradual transmitido en forma personal entre nuestros criadores. No está lejano el día en que el perro pastor quede incorporado definitivamente a nuestra cultura ovejera, como ya lo ha hecho en escenarios más lejanos en los cuales ha acompañado al ovino desde épocas inmemoriales.

(*) Artículo del Ing. Agr. Andrés Ganzábal de la Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología publicado en la Revista INIA N° 52, marzo 2018. Texto, fotos y cuadros de INIA.

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