24 de Enero de 2018
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Economía 30 de Diciembre de 2017

¿Cómo ven en Europa el fracaso del acuerdo UE-Mercosur?

Para los europeos la gran incógnita es si las diferencias con el Mercosur podrán salvarse en los próximos meses. La Comisión Europea sabe que el margen para concluir el tratado es estrecho.

Economía 30 de Diciembre de 2017

¿Cómo ven en Europa el fracaso del acuerdo UE-Mercosur?

Para los europeos la gran incógnita es si las diferencias con el Mercosur podrán salvarse en los próximos meses. La Comisión Europea sabe que el margen para concluir el tratado es estrecho.

Montevideo – TodoElCampo – El Mercosur esperaba finalizar 2017 con acuerdos claros y definidos con la Unión Europea. Todo parecía que así iba a ser después de 20 años de estancamiento en las negociaciones y con una renovada América Latina y un Mercosur con una mirada más moderna que hace unos pocos años atrás, pero no fue.

Desde el Mercosur el fracaso de las negociaciones entre ambos bloques se entendió como un duro golpe al progreso económico de la región. Seguramente en Uruguay no faltaron los que aferrados a posiciones aislacionistas y de encierro celebraron el revés, pero ¿cómo ven en la Unión Europea la situación?

El bloque europeo necesita tanto como el Mercosur concretar un acuerdo. Los periodistas Lucía Abellán e Ignacio Fariza escribieron en El País de Madrid que luego del fracaso en las negociaciones,  Europa espera que en 2018 se dé, sí, el acuerdo entre ambos bloques.

Es que no sólo el Mercosur anhela avanzar en ese sentido, también el viejo continente para el cual América Latina se presenta esquiva.

“A la UE se le resisten los acuerdos comerciales con Latinoamérica”, afirman Abellán y Fariza.

“Europa quiso aprovechar el vacío” que dejó el “proteccionismo de Donald Trump” y la meta plantada era que el 31 de diciembre sería la “fecha límite para sellar” acuerdos con Japón, México y Mercosur. Pero sólo pudieron lograrlo con Japón, México y el Mercosur se presentan con dificultades aunque de diferente tenor: “México cerrará probablemente en los próximos meses” y el Mercosur “tiene un futuro mucho más incierto”, afirman.

Lo curioso es que el Mercosur “reúne todas las condiciones para comerciar sin trabas con Europa”, y aun así, el acuerdo no llega. Con 260 millones de consumidores, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se “convierten en el quinto mercado más grande del mundo, según datos de la Comisión Europea”.

Además “los vínculos culturales son estrechos y la asociación sureña nunca ha suscrito un acuerdo comercial con otro socio. Inaugurar esos intercambios favorables otorgaría una enorme ventaja a las empresas de la UE”.

Pese a eso “el diálogo” UE-Mercosur “resulta tortuoso”, y lleva ya casi 20 años de fracasos. En diciembre Buenos Aires fue el lugar para avanzar en las negociaciones, y la oportunidad de acuerdo parecía sobre la mesa. Pero “como en tantas ocasiones desde 1999, no se consiguió. Pese a todo, Bruselas insiste en que nunca han visto tan de cerca la meta”, escribieron los periodistas de El País.

LAS DISCREPANCIAS SON SENSIBLES.

“Por el lado europeo, Francia e Irlanda presionan para limitar la cuota de exportaciones (el acuerdo no contempla libre comercio absoluto) en ternera, muy competitiva en los países de Mercosur. Bajo la bandera de la Europa que protege, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha suscitado este debate en las reuniones de jefes de Estado y de gobierno de la UE en dos ocasiones desde que ganó las elecciones. Aunque finalmente no llegó a pedir una revisión del mandato de negociación, estos recelos franceses han pausado el proceso. Macron trata de presentarlo como un intento de acotar los excesos de la globalización que tanto rentabilizó su rival Marine Le Pen”, describe el artículo.

“Por el lado latinoamericano, las cuitas se centran más en los servicios. Bruselas está dispuesta a aumentar la cuota de vacuno de Mercosur por encima de las 70.000 toneladas al año que incluyó en su última oferta, pero solo a cambio de lo que más interesa a los países comunitarios: acceso a los servicios y a las contrataciones públicas en Latinoamérica. Hay más de 60.000 compañías que podrían beneficiarse de esa mayor apertura. Y ahí Mercosur tiene dificultades para ceder”, agrega.

LA GRAN INCÓGNITA.

Así las cosas, “la gran incógnita es si las diferencias podrán salvarse en los próximos meses. La Comisión Europea sabe que el margen para concluir el tratado es estrecho. Brasil celebra elecciones el año próximo y en breve ya no podrá comprometerse a nada. En la mente de los negociadores figura el mes de marzo como línea roja imaginaria para este pacto. De momento no hay rondas negociadoras en el calendario”.

Un dato revelador es que cada 1.000 millones de exportaciones permiten mantener 14.000 puestos de trabajo. “Más allá de las implicaciones económicas, fracasar con Mercosur supondría volver a teñir el debate comercial de lecturas políticas. Tras el abandono del ambicioso pacto con Estados Unidos —impracticable con Trump en el poder— y las enormes dificultades para sacar adelante el marco con Canadá en algunos parlamentos de la UE, Mercosur se configura como el próximo reto del libre cambio en el viejo continente”.

CRECEN LAS EXPORTACIONES DE MÉXICO A LA UE.

Distinto perfil tiene sí el acuerdo con México que “parece al alcance de la mano”.

Es que México tiene la necesidad de buscar alternativas a Estados Unidos cuya política comercial ha cambiado con Trump en el gobierno. El comercio mexicano depende en casi un 80 % de Estados Unidos, y es el momento de acordar con otros bloques y países.

Las exportaciones mexicanas a la UE han crecido de forma explosiva. “En los 10 primeros meses de 2017 registraron un incremento de doble dígito en comparación con el mismo periodo del año pasado. El actual tratado comercial, vigente desde el año 2000, ha ayudado, sobre todo, en facilitación del comercio, al retirar o rebajar aranceles y simplificar los trámites aduaneros. Pero los mayores factores de crecimiento han sido el desarrollo del sector automotriz mexicano —el séptimo más importante del planeta— y su complementariedad con la todopoderosa industria automovilística alemana”.

Pero México también aspira profundizar en exportaciones agrícolas cuyos productos son “de alta aceptación en los principales países europeos”, concluye.

(Foto de la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica).

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