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Actualidad 09 de Agosto de 2018

Bimbo

Bimbo siempre sonaba como alguien optimista, de buen humor, con la fuerza y la vitalidad propia de alguien que siempre busca lo mejor, ya fuese sugiriendo cambiar la figura del Pato Celeste por algo más representativo del campo oriental

Actualidad 09 de Agosto de 2018

Bimbo

Bimbo siempre sonaba como alguien optimista, de buen humor, con la fuerza y la vitalidad propia de alguien que siempre busca lo mejor, ya fuese sugiriendo cambiar la figura del Pato Celeste por algo más representativo del campo oriental

Rafael Chans – Montevideo – TodoElCampo – Empecé a escuchar a Bimbo en 1996 cuando estudiaba para los parciales de 5º Biológico con mis amigos Gastón y Juan Andrés, con el objetivo de seguir nuestras vocaciones y entrar en Facultad de Agronomía (Gastón y yo) y de Medicina (Juan).

Gastón, fanático de El fogón de la Cruz del Sur (conducido por Jorge Landi) nos fue adentrando en algunas de sus gustos musicales, que incluía, no sólo a “El Fogón…” sino también a Rufino Mario García (el recitador criollo por excelencia, podio completado por Osiris y Wenceslao en poesía y por Santiago Chalar, en interpretación musical). Sus preferencias musicales incluían también (incluyen al día de hoy) a Iron Maiden, al que también aprendí a escuchar, a interpretar y a querer.

La cuestión es que entre ritual de estudio, de mate y charlas de la vida (porque también hacíamos nuestras merecidos recreos) se terminaba “El Fogón…” y arrancaba Suplemento Agropecuario, programa con un tema típico y característico: la misma cortina musical que al día de hoy se mantiene vigente. Entonces, en eso surgía la voz inconfundible de Bimbo Rodríguez con Hugo Ocampo (junto a Federico Rodríguez en producción) presentando al Dr. Vet. Juan C. Sosa en su columna de los lunes, al consignatario Julio Nario los miércoles (pese a que la reunión de la ACG cambió a los lunes, se mantuvo el espacio en el día original) y al Ing. Pablo Carrasco los viernes, con el análisis de su consultora Confin.

Desde el principio me pareció pintoresco (Bimbo era en sí mismo un personaje) pero sobretodo un programa en donde sus conductores procuraban permanentemente cubrir diferentes puntos de vista en los distintos sub rubros de un sector que en general es (mal) visto como algo homogéneo desde las ciudades.

Si bien no lo conocí personalmente a Bimbo, puedo hablar como oyente con la propiedad quien, con la curiosidad de los 17 años y con una debilidad genética por los medios de comunicación, adoptó a Suplemento Agropecuario como parte de su propia programación diaria, a veces por encima incluso de alguna transmisión de futbol (lo que ya es mucho decir). Un programa de origen eminentemente ganadero pero, también, procurando abarcar la actividad de todos los subsectores, con la mira puesta en llevarle la información a los establecimientos rurales, a los productores y colaboradores.

Bimbo siempre sonaba como alguien optimista, de buen humor, con la fuerza y la vitalidad propia de alguien que siempre busca lo mejor, ya fuese sugiriendo cambiar la figura del Pato Celeste por algo más representativo del campo oriental (como lo fue el Torito de la Copa América 95) así como sugiriendo a las autoridades nacionales procurar la participación de figuras reconocidas mundialmente del deporte (o del arte) uruguayo, para promocionar las carnes en las ferias mundiales de alimentos u otros eventos. El marketing internacional en su máxima esencia. Cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia.

Bimbo mostraba eso: imaginación, alegría y un nunca dejar de pensar la mejor forma de conseguir resultados, un entusiasmo contagioso, ya fuese con ideas para que Uruguay pudiera conseguir posicionar sus carnes en los mercados mundiales, para los eventos (incluso los de moda) en la Expo Prado, estando a cargo de la Asociación Uruguaya de Periodistas Agropecuarios (Audepa), trabajando con su revista La Propagando Rural o creando y promoviendo el concurso de guasqueros, en la Expo Otoño de Criollos, también en la Rural.

El mismo Bimbo que estaba con la mano tendida para lo que se lo precisara, el que se enfrascaba en conversaciones con líderes políticos que lo visitaban en su programa (Lacalle Herrera, Jorge Batlle, entre otros). Pero también, el que mostraba su costado más sensible, como cuando homenajeó al aire a Luis Pedro Sáenz tras su fallecimiento (otro antiguo columnista semanal del programa) así como a Federico Stirling (La Pradera).

Nacido en el Pueblo de La Cruz, en Florida, y pese a ser periodista agropecuario, se definía cabañero por vocación (y convicción) y se empeñaba en mostrar la importancia del sacrificio y el valor del trabajo de estos trabajadores en los establecimientos rurales. Si bien colorado, le gustaba acuñar (y citar) frases de Alberto Gallinal Heber (blanco como hueso de bagual), como: “al trabajo y adelante” y “todavía no hemos comenzado”. El espíritu de trabajo y la pasión por las actividades camperas siempre lo acompañaron y, en plena ciudad, parecía sentirse igual en plena campaña, ensillando su Nocherito, al que siempre nombraba al aire, a quien fuese que lo escuchara.

Ya hace un tiempo que no escucho Suplemento Agropecuario a diario y, de hecho recientemente lo retomé, si bien de forma más esporádica. Desde entonces, noté que se mantienen Hugo Ocampo (Don Hugo) y Federico Rodríguez quien, pese a ser el hijo de Bimbo, yo no sé por qué pero estoy convencido que Bimbo lo nombraba al aire como El Sobrino. Confieso que me inquietaba no escuchar a Bimbo en mi reciente vuelta al dial, aunque también pensaba que sería lógico que se hubiese retirado a cuarteles de invierno.

No estará con su boina colorada en la Expo Prado este año, con su espíritu inquieto y curioso, para comunicar a su vasta audiencia, juntándose con los cabañeros en los galpones, conversando, haciendo notas o, simplemente disfrutando del homenaje al trabajo que se hace cada año en la Rural.

Gracias Bimbo por tu espíritu inquieto, por tu alegría y por nunca aflojar.

O como dirías tú, despidiéndote de tu audiencia: “han sido ustedes muy, pero muy amables”.

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