23 de Octubre de 2017
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Apicultura 13 de Mayo de 2017

Apicultores molestos por la indiferencia del MGAP ante sus planteos

La Sociedad de Apicultores del Uruguay (SAU) no logra generar instancias de diálogo con el MGAP desde hace más de dos años, y los productores sostienen que sus pedidos no son tomados en cuenta.

Apicultura 13 de Mayo de 2017

Apicultores molestos por la indiferencia del MGAP ante sus planteos

La Sociedad de Apicultores del Uruguay (SAU) no logra generar instancias de diálogo con el MGAP desde hace más de dos años, y los productores sostienen que sus pedidos no son tomados en cuenta.

Montevideo – TodoElCampo- La cosecha del presente año ha sido sensiblemente mejor que la ocurrida la zafra pasada, explicó a TodoElCampo Ruben Riera, presidente de la Sociedad de Apicultores del Uruguay (SAU). Si bien hay regiones donde los productores tuvieron problemas, en líneas generales no se ha despertado ningún tipo de alarma en cuanto a la productividad de las colmenas. Incluso, algunos productores realizaron operaciones por U$S 2,10 o U$S 2,20, pero son casos excepcionales.

Por otro lado, más allá de la cosecha, las noticias para los apicultores no son del todo gratas. Según argumentó Riera, los productores nucleados en la SAU se encuentran molestos con las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), por su accionar hacia el sector. “Al día de hoy, todo lo que hemos planteado hace años, no ha sido respetado”, comentó.

En primer lugar, los productores apícolas aún no cuentan con la información del rendimiento obtenido por colmena, información que maneja el ministerio gracias al sistema de trazabilidad. Riera lamentó que el MGAP efectuara tanto hincapié en dicha herramienta, “sistema que lo paga el productor”, para que a la fecha aún no se cuenten con los datos.

COSTOS Y NO INVERSIONES

El directivo señaló asiduamente el MGAP convoca a reuniones que cataloga de obligatorias, donde en algunas de ellas “son tan banales, que cuesta creer que convoquen con carácter obligatorio”, y otras, directamente “se suspenden en el momento”. Sostuvo que ello para los productores implica “costos, traslados y horas de trabajo que se pierden”.

Por otro lado, en las reuniones que se realizan a pedido de los productores, donde plantean sus dificultades y posibles salidas, las autoridades manifiestan entender las demandas y aceptan la responsabilidad de buscar salidas. Sin embargo, al día de hoy, “todo lo que hemos planteado hace años no ha sido respetado” y por ello “consideramos que no estamos siendo respetados en lo que son nuestras necesidades”, argumentó.

Además de causar problemas a toda la apicultura, la actitud del MGAP debilita a SAU, “porque la imagen que se genera no es positiva para el resto de los productores”, indicó.

FUNCIONAMIENTO IRREGULAR DE LA COMISIÓN HONORARIA DE DESARROLLO

El directivo de SAU denunció que al menos hace tres años que la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola opera de manera “totalmente irregular”, y como en ella se gestionan partidas presupuestales, la ausencia de una comisión afecta al sector. Ante ésta situación, desde la sociedad decidieron apartarse desde julio del 2016.

De la misma forma, desde 2015 no sesiona el Grupo Asesor en Fitosanitario y Abejas ante la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), creado “con mucho esfuerzo” por las gremiales apícolas. Según Riera, ello se debe a que el director técnico de la DGSA no aceptó una recomendación del Grupo Asesor, con el argumento de que no correspondía y dio por terminada la reunión. “Al día de hoy nunca más se convocó a este Grupo Asesor (…) el Ministerio, de forma unilateral, disuelve el único ámbito de discusión o asesoramiento que tenía con el sector apícola”, apuntó.

NO SE SOSTIENE

En poco tiempo va a tomar vida el Registro de Centro de Acopios por parte del MGAP, eslabón que resta para llevar la trazabilidad de la miel que no se exporta. Para Riera, los criterios seleccionados por el MGAP para determinar qué es un centro de acopio van a generar dificultades en el sector. Desde SAU se entiende que el propio taller donde trabaja el apicultor puede ser un centro de acopio con algunos criterios mínimos. De lo contrario, sólo pueden sortear la situación aquellos que cuentan con recursos económicos, culminó.

 

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