23 de Noviembre de 2017
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Agricultura 31 de Octubre de 2017

Alemania, ¿tierra de campos de soja en flor?

En Alemania el mayor problema para la soja es el clima. A la soja le gustan los climas más cálidos. En las partes más soleadas del sur de Alemania y Austria, los agricultores obtienen un buen rendimiento.

Agricultura 31 de Octubre de 2017

Alemania, ¿tierra de campos de soja en flor?

En Alemania el mayor problema para la soja es el clima. A la soja le gustan los climas más cálidos. En las partes más soleadas del sur de Alemania y Austria, los agricultores obtienen un buen rendimiento.

Felix Austen – Alemania – DW – TodoElCampo – Aunque a menudo las diferencias parecen grandes, hay algo que une a los vegetarianos, veganos y consumidores de carne. Es redondo, ligeramente más pequeño que una canica y de color amarillo pálido: el grano de soja. Ya sea como tofu (comida oriental), leche de soja, o de forma indirecta a través de la cadena alimentaria, en el huevo del desayuno o en un bistec: casi todos nosotros consumimos soja de una forma u otra.

Y no sin motivos: "la soja contiene alrededor de un 40 por ciento de proteína de muy alta calidad. Por eso también se utiliza como alimento para el ganado”, dice Volker Hahn, que investiga el grano amarillo en la Universidad de Hohenheim. Contiene casi todos los aminoácidos esenciales, es decir, los componentes proteícos que el ser humano necesita consumir en su dieta.

"En combinación con algunos cereales, como el trigo, la soja es tan nutritiva como la carne o más”, dice Hahn. No obstante, también contiene algunas sustancias, como las isoflavonas, y se debate si su consumo en grandes cantidades podría ser perjudicial. Hahn argumenta que no se ha probado nada – a diferencia, por ejemplo, de la relación entre demasiada carne y colesterol alto.

EL LADO SOMBRÍO DE LA SOJA.

Sin embargo, si se busca en Internet sobre el cultivo de soja, surge un panorama sombrío: deforestación, cambio climático, ingeniería genética y explotación infantil.

El cultivo de soja ha explotado en las últimas décadas y su volumen de producción ha aumentado de unos 17 millones de toneladas, en 1960, a más de 300 millones de toneladas hoy en día. Gran parte de la semilla proviene de monocultivos gigantes, para los que se talan grandes extensiones de selva tropical de forma permanente, una bofetada para el clima.

Las condiciones de trabajo y las normas ambientales son generalmente modestas. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés) ha demostrado que grandes cantidades de soja transgénica, que están sujetas a etiquetado en Alemania y en la Unión Europea, acaban ilegalmente en las estanterías de nuestros supermercados de forma indirecta a través de la cadena trófica. Bosques naturales son talados para utilizar la tierra para el cultivo de soja. El uso intensivo de pesticidas, a su vez, no sólo contamina las aguas, sino que también afecta a los trabajadores que los aplican.

¿UN GRANO PARA TODAS LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS?

Volker Hahn pretende cambiar esta alta cuota de importación con su trabajo: "aquí podemos cultivar soja en condiciones razonablemente respetuosas con el medio ambiente, sin monocultivos extremos, ni mano de obra infantil, sin manipulación genética y sin necesidad de largos transportes. Además, si la producción estuviera en Europa, seríamos independientes de la crisis”, aclara.

No obstante, para conseguirlo es necesario preparar el grano para los campos alemanes. El mayor problema es el clima. A la soja le gustan los climas más cálidos, por lo que prospera bien en Brasil. En las partes más soleadas del sur de Alemania y Austria, los agricultores ya obtienen un buen rendimiento.

En el resto de Alemania, sin embargo, la planta todavía tiene dos obstáculos importantes que superar. En primavera, después de la siembra, los brotes requieren suficiente calor para crecer y alcanzar su máximo potencial de rendimiento. El segundo obstáculo es la temporada de floración entre junio y julio.

"Cuando la temperatura baja por debajo de los 10 grados centígrados, muchas plantas pierden sus flores. Y en el norte de Alemania, incluso en verano, por la noche hace frío”.

Para asegurar que la soja pueda superar todos esos obstáculos, Hahn y sus colegas quieren cultivar variedades de soja que sean más resistentes al frío. "El éxito depende del nivel de investigación y hay espacio para más”, dice Volker Hahn.

EL PROYECTO DE LOS 1.000 JARDINES.

Cualquiera que tenga un jardín puede ayudar a Hahn. El año pasado, el productor de tofu "Taifun”, con sede en Friburgo, envió semillas de soja de diversas variedades a cientos de interesados, que documentaron el crecimiento y las condiciones climáticas enviando los registros al instituto de investigación junto con la cosecha, como parte de un proyecto llamado "1.000 jardines”.

"Permite a la gente ver cómo es un grano de soja y hacer un seguimiento de su desarrollo, mientras que nosotros obtenemos resultados que de otro modo nunca hubiéramos conseguido. Ahora podemos ver muy claramente, dónde crece bien la soja y dónde no”, explica Hahn.

Los científicos pueden relacionar estos datos con su conocimiento sobre los genes de maduración de las plantas y, en consecuencia, cultivar específicamente variedades resistentes al frío.

Además de su buen valor nutritivo, Hahn cree que la soja tiene otras características que la hacen particularmente interesante para los agricultores.

"La soja es un cultivo que los agricultores de aquí pueden cultivar y cosechar con la tecnología existente”. Asimismo, debido a que la soja puede extraer nitrógeno del aire para depositarlo en el suelo, no es necesario el uso de fertilizantes nitrogenados artificiales. Hahn también señala que las enfermedades y plagas de la soja son poco comunes en Alemania, lo que descarta la necesidad de fungicidas e insecticidas.

"Estoy convencido de que la rotación de cultivos que tenemos hoy podría expandirse para incluir más leguminosas”, afirma Stephan Arens, director gerente de la Unión para el Fomento de las Plantas Oleaginosas y Leguminosas. "Si se introdujera la soja en la rotación de cultivos cada cuatro o cinco años, sería una expansión lógica para ciertas regiones donde el cultivo de guisantes, por ejemplo, no funciona”, cuenta Arens.

Todos estos factores combinados podrían hacer que la soja fuera el nuevo favorito del sector agrícola, es decir, siempre y cuando la planta alcance su máximo rendimiento potencial. Esto es crucial para que los agricultores puedan sembrar el grano a gran escala. Si la soja consigue competir económicamente con el maíz y la colza, también se extenderá aquí. Volker Hahn confía en ello y la tendencia al alza lo avala: "hoy hemos alcanzado una superficie de unas 20.000 hectáreas”, dice Stephan Arens. Y "muchas personas ya han planeado una superficie de 100.000 hectáreas para los próximos años”.

VOCES CRÍTICAS.

Aunque la soja aporta algo de variedad al campo, también hay algunas voces críticas. La Asociación Alemana de Agricultores, por ejemplo, señala que el rendimiento del trigo es casi ocho veces mayor a nivel nacional que el de la soja. En Brasil, por otra parte, ambas especies tienen una productividad similar.

La idea es cultivar una planta que se adapte bien a las condiciones y, por lo tanto, produzca altos rendimientos. Por esta razón, la asociación de agricultores cree que es particularmente útil cultivar plantas nativas con un alto contenido proteico, como las habas o los altramuces, aunque su contenido proteínico no es tan alto y son susceptibles a enfermedades.

Según Arens es difícil comparar el trigo con leguminosas como la soja. "No estamos hablando del mismo tipo de proteína, así que no es una comparación exacta. La digestibilidad de los animales es muy diferente”, explica.

No obstante, incluso si algún día la soja consigue alcanzar el rendimiento del trigo y de la colza, gracias al trabajo de gente como Volker Hahn, una nueva planta no resolverá todos los problemas que existen en los campos alemanes. El suministro de alimento para insectos y animales silvestres, por ejemplo, que es cada vez menos abundante en el país teutón, sigue siendo flojo en los grandes monocultivos, independientemente de si se trata de maíz o de soja.

En última instancia, somos nosotros los que podemos resolver el problema. Dado que la mayor parte de la producción de soja se destina a la alimentación animal, cuanta menos carne consumamos, menos tierras se destinarán a la agricultura intensiva.

Sin embargo, como la tendencia mundial se dirige hacia un mayor consumo cárnico, la demanda de soja también aumentará. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que se duplicará a unos 500 millones de toneladas en todo el mundo para 2050. Por lo tanto, la cuestión de si será posible el cultivo de soja en regiones más frías, como en el norte de Alemania, con menor impacto medioambiental (a diferencia de lo que ocurre en la selva tropical), cobra mayor relevancia. Y para ello, el grano tiene que madurar a tiempo.

(Foto de Getty Images publicada en DW. Artículo original en DW http://p.dw.com/p/2mXFh).

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